Manual de afectos barrocos

[…] lo de Zapico fue otra cosa, se implicó absolutamente en la retórica de la música y se imbricó hasta tal punto con el timbre y el color de la solista que por una vez bien puede hablarse de dúo a secas, y cuando tocó en solitario (curioso: las piezas de Sanz en la tiorba y no en la guitarra) lo hizo con una claridad y una distinción soberbias.

Diario de Sevilla.
Pablo J. Vayón | Julio de 2013.