Prensa Press 2016

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Lo Mejor de 2016. Artistas, Lives y Editorial

Platea Magazine | 31 de diciembre de 2016

Platea Magazine ha seleccionado para vosotros los mejores artistas, espectáculos en vivo y productos editoriales de 2016.

¡Esto es lo que opinan nuestros redactores!

Lo mejor de 2016 por ENRIQUE BERT:

MEJOR PRODUCTO EDITORIAL 2016. Crudo Amor, Forma Antiqva.
Enfrentarse a un mundo nuevo. Tratar de descubrir obras de compositores que por azares de la historia parecen haberse quedado encerrados en un cajón, bajo siete llaves. Encontrar un grupo de curiosos que investiguen el valor de la música, y que esos curiosos se transformen en temerarios al grabar y tratar de vender en este mundo de prisas y ritmos fáciles para que no pensemos en exceso un disco con música de Agostino Steffani. Al menos han conseguido que este adicto al siglo XX le dedique un tiempo de vez en cuando, que este mismo adicto se acerque a sus conciertos en directo y disfrute como pocas veces. La música, las más de las veces, es fruto de la curiosidad. El problema es que la curiosidad produce frustración al darte cuenta cuanto y cuanto te queda por conocer. Esto es lo que me provoca Crudo amor, el disco de Forma Antiqva.

MEJOR LIVE 2016. 3ª Sinf. de Mahler. BFO, Ivan Fischer, Quincena Musical.
Poco podía imaginar el pasado 21 de agosto, dentro de la Quincena Musical, que aquel concierto iba a marcarme tanto: la Budapest Festival Orchestra e Ivan Fischer abordaban, junto al Orfeón Donostiarra, la Sinfonía nº 3, de Gustav Mahler. Una obra que parece no conocer final y una interpretación que lejos de efectismos gratuitos nos/me colocó al borde del abismo, como si el mar que golpea el Kursaal nos llamara a gritos. Todo encajó como una pieza: orquesta, coro, solista,… y por encima de todos la batuta clarividente de Fischer. Y como muestra del logro obtenido ese silencio tras el último acorde, ese silencio que es resultado de la imposibilidad de expresar con la voz lo que sentimos dentro. Un gran concierto de una magna obra de un compositor que parece enamorado de Donostia.

MEJOR ARTISTA 2016. Carlos Chausson.
¡Qué suerte ir a la ópera y encontrarte con un artista! ¿Artista digo? Ar-tis-ta-zo. De esos que cuando abren la boca sabes que te van a cantar algo distinto. Lo que pone en la partitura, sí, pero dicho con arte, con sabiduría, con experiencia, con saber estar, con compañerismo, con alegría, con ganas de trabajar, con magisterio. Y con humildad. Pensando en estas cosas al final me entraron las dudas. No sabía si había ido a escuchar Il barbiere di Siviglia o al mismísimo doctor Bartolo; si había ido a escuchar Don Pasquale o al gruñón homónimo. Al final, me he decidido por aceptar que, en el fondo de mi corazón, obtuve en ambos casos lo que quise: escuchar a un grande de la lírica, a don Carlos Chausson.

La Joven Orquesta Barroca de Andalucía interpreta las Suites de Bach

Codalario | 31 de diciembre de 2016

"Todo ello desde el equilibrio en la dinámicas, el sentido contrastante propio de las páginas y la ausencia de exageraciones o piruetas efectistas. Música pura de un maestro que se tutea con la perfección."

La Joba y Zapico danzan con Bach

La Opinión de Málaga | 24 de diciembre de 2016

"Aarón Zapico si algo tenía que demostrar en el podio lo haría superando holgadamente las expectativas... , los tiempos y dinámicas calibradas, el cuidado de los fraseos, los acentos y adornos dispuestos por el compositor y todo un conjunto como la JOBA entregado al director asturiano."

F J CASTRO Trio Sonatas

Gramophone | 1 de septiembre de 2016

"Trattenimenti armonici da camera (Bologna, 1695) was the first publication by Francisco José de Castro, an Andalusian Jesuit probably trained initially in Seville but whose musical education was finished in Brescia (in those days governed by the Republic of Venice). This first opus was dedicated to Count Gaetano Giovanelli, the Venetian nobleman who had sponsored Castro’s membership of Brescia’s Accademia dei Formati – a learned society interested not only in music but also in literature and philosophy.

Its 10 trio sonatas are constructed as suites of preludes and dances, and all are played superbly by La Real Cámara. Principal violinist Emilio Moreno – the co-founder of the Glossa label – calls Castro ‘The Spanish Corelli’, and that is borne out by the crystal-clear unfurling of lines played with impressive responsiveness and rhetorical persuasion by Moreno and Enrico Gatti (the collaboration of Spanish and Italian violinists seems apt). Cellist Mercedes Ruiz provides subtle counterpoint on the bowed bass-lines, and continuo realisations by the brothers Pablo (guitar/theorbo) and Aarón Zapico (harpsichord) range between full and lively in quick music and more sparsely restrained in the slow music.

The ninth sonata travels from a beautiful adagio Preludio to its gently playful concluding Minuet (which here has hints of Spanish dance on account of Pablo Zapico’s use of syncopated strumming guitar). Likewise, the Gavotte that concludes the third sonata is played with an infectious zest, and a unison Minuet in the first sonata suggests traces of the composer’s Andalusian roots. At the Corellian end of the scale, there is gracefulness in the central Allemanda in the 10th sonata, whereas the slow Preludio of the seventh sonata has melancholic tension between delicious dissonances and cathartic resolutions. If this whets anyone’s appetite for more Castro, they will be disappointed – although a few more opuses were published, most are lost."

Apoteósico fin de temporada

Scherzo | 14 de agosto de 2016

El ciclo Universo Barroco del Centro Nacional de Difusión Musical tuvo un cierre apoteósico con los conciertos de Xavier Sabata y Vespres d’Arnadí, y de Eugenia Boix, Carlos Mena y Forma Antiqva, que tendría que haberse celebrado el pasado 2 de marzo pero fue aplazado por enfermedad de Mena. Sirvieron ambos acontecimientos para constatar, una vez más, el excelente estado de salud de que goza la música antigua española, a pesar de los duros embates de la crisis. Y sirvieron, asimismo, para certificar que Mena y Sabata están hoy por hoy en top ten internacional contratenoril. Sabata confeccionó un programa en torno a la figura del paladín Orlando, con arias de la óperas homónimas de Haendel y Vivaldi, así como de Ariodante. Arias de enorme belleza y de una alta exigencia técnica (sobre todo, la inquietante escena de la locura del Orlando haendeliano), lo cual obligó al cantante catalán a echar el resto desde el primer minuto. Muchas son las virtudes que atesora Sabata, entre ellas su hermoso timbre (ideal para los papeles que fueron escritos para el castrato Senesino) y su naturalidad, no sólo vocal sino también escénica, lo cual confiere a los papeles que interpreta una absoluta credibilidad. Todas esas virtudes se pudieron comprobar aquí, si bien en algún momento Sabata quedó un tanto tapado por la orquesta. Esta, a pesar de la parquedad de efectivos (dos violines, viola, violonchelo, contrabajo y clave, además de oboe y dos trompas), sonó potente y enérgica, como es costumbre en ella, aunque hubo alguna desafinación en la obertura de Orlando y en el primer movimiento del tercer Concerto grosso op. 3 de Haendel, que se interpretó fuera de programa. Bajo la penetrante y sagaz dirección del clavecinista Dani Espasa, Vespres d’Arnadí no para de crecer, como quedó de manifiesto en esta velada.

Al día siguiente, fue el turno de Forma Antiqva, con seis duetti da camera de Agostino Steffani, que fueron interpretados primorosamente tanto en el aspecto vocal como en el instrumental. A los tres hermanos Zapico les acompañaba la violonchelista Ruth Verona, que ya casi forma parte de la familia. La enorme expresividad que caracteriza a la música de Steffani es un enorme reto, que Boix y Mena salvaron con total solvencia. Las voces de la soprano oscense y del contratenor alavés empastan asombrosamente, y la compenetración que existe entre ellos es absoluta. Fue la suya una lección magistral, envuelta en el cálido y particularísimo sonido de Forma Antiqva, que a nadie deja indiferente. El broche de oro del concierto lo pusieron Boix y Mena en el bis, con una deslumbrante versión del dúo Pur ti miro de L’Incoronazione di Poppea.

Eduardo Torrico

Crudo Amor, disco EXCEPCIONAL

Scherzo | 12 de agosto de 2016

Crudo Amor recibe el sello de disco EXCEPCIONAL en la revista Scherzo

Asegura el musicólogo Colin Timms, acaso el mayor conocedor de la obra de Agostino Steffani (1654-1728), que los duetti da camera del compositor véneto son a la música vocal de la segunda mitad del siglo XVII lo que las sonatas en trío de Arcangelo Corelli a la música instrumental de ese mismo periodo. Tal fue la enorme influencia que estos dúos tuvieron en aquella Europa, con infinidad de copias que circulaban entre profesionales y diletantes. Su atractivo estriba en el don melódico y en el extraordinario sentido del ritmo que posee Steffani, pero también en el tratamiento que este hace de los textos para exprimir todas sus posibilidades dramáticas. Suelen tratar sobre el amor no correspondido, de acuerdo a la tradición arcádica de la cantata de cámara italiana entonces en boga, y son sus autores, entre otros, poetas como Anastasio Guidi, Bartolomeo d’Ariberti, Francesco Palmieri, Brigida Bianchi u Ortensio Mauro. Aunque sea más conocido por sus óperas recientemente recuperadas (Niobe, regina di Tebe, Orlando generoso o Alarico il Baltha) y por la atención que la ha dispensado Cecilia Bartoli, lo cierto es que la piedra angular de la producción de Steffani son estos duetti da camera, la mayoría anteriores a 1702, aunque con posteriores revisiones muchos de ellos. Cuatro están dedicados a Sophie Charlotte, electora de Brandemburgo (el más inspirado, Crudo amor, morir mi sento, es precisamente el que da título a este disco).

Existe un buen número de grabaciones con dúos de Steffani, empezando por la que realizara en 1982 Alan Curtis, pero en concreto de los aquí incluidos apenas sí hay. El programa coincide plenamente con el disco editado en Glossa por Rossana Bertini y Claudio Cavina en 1994, el cual contenía siete dúos, uno más que este que ahora nos presentan la soprano Eugenia Boix, el contratenor Carlos Mena y el grupo Forma Antiqva, integrado por los tres hermanos Zapico y la violonchelista Ruth Verona. La interpretación es superlativa tanto en el aspecto vocal como en el instrumental. Boix se consagra aquí como una de las mejores voces femeninas españolas y Mena confirma, por si a alguien aún le quedara alguna duda, el permanente momento de gracia por el que atraviesa. Entre los dúos, Forma Antiqva intercala varias piezas a solo de Kapsberger (tiorba), Fischer (clave) y Corbetta (guitarra).

Eduardo Torrico

Diálogo barroco en el Castillo

Diario de Almería | 31 de julio de 2016

La soprano María Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena dieron un gran recital junto a Forma Antiqva.

Homenaje a Agostini Steffani y vuelta al siglo XVII con las voces de la soprano María Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena. El Festival de Música Renacentista y Barroca está llegando a su fin y el Castillo ha acogido tres conciertos que han superado todas las expectativas. El grupo Forma Antiqva enamoró a muchos de los asistentes con un repertorio muy acertado.

Aaron Zapico, director y clave, mostró su satisfacción por actuar en este lugar tan emblemático: "Es un placer y un privilegio estar aquí en el Festival de Vélez Blanco. Hoy sufrimos condiciones extremas (humedad, viento) por los instrumentos que tenemos. Agostini Steffani es uno de los personajes fascinantes del siglo XVII y le rendimos un pequeño homenaje. Los textos son fáciles de entender, los afectos, las pasiones…".

Durante el concierto los dos solistas mostraron un saber hacer, un diálogo en el que estuvieron muy bien compenetrados para obtener una buena interpretación. Un concierto bastante complicado para los artistas y que sacaron con muy buena nota en la noche del viernes.

El concierto llevó por título Crudo Amor. Pasiones y afectos. Agostini Steffani (1654-1728) y las piezas fueron las siguientes: Begl'occhi, oh Dio, non più (1699); Dimmi, dimmi, Cupido (ca. 1688); Occhi, perché piangete? (ca. 1702?); Crudo Amor, morir mi santo (ca. 1702?); Sol negl'occhi (ca. 1702?); y Placidissime catee (1699).

Durante mucho tiempo el nombre de Agostini Steffani estuvo asociado a sus dúos de cámara, auténticas piezas de orfebrería en las que mostró su gran conocimiento de la voz (él mismo fue cantante) al combinar el más refinado virtuosismo heredado del bel canto del siglo XVII con la elegancia del contrapunto y el equilibrio formal, todo ello para obtener una plasticidad sonora llena de fuerza expresiva.

La formación consiguió cautivar al público y se pudo escuchar "¡bravo!" al acabar la última actuación. Los asistentes aplaudieron durante varios minutos y los músicos como agradecimiento ofrecieron un último tema para deleitar a los asistentes. La soprano y el contratenor salieron de los laterales mientras interpretaban la pieza y se acercaban al escenario. Una pieza de espectacular belleza que enamoró a los presentes. Todo el público acabó en pie.

Fran Murcia

Música clàssica i d'etiqueta a Cardona

Regió7 | 24 de julio de 2016

El concert organitzat al castell de Cardona per la fundació que capitaneja el reconegut cardiòleg vinculat al municipi Valentí Fuster va tornar a aplegar-hi rostres reconeguts del món polític i econòmic. L'actuació de música clàssica va repassar peces destacades de Johann Sebastian Bach i Antonio Vivaldi, entre altres compositors dels segles XVII i XVIII. Notes musicals interpretades pel conjunt de música barroca Forma Antiqua, i que van trobar l'entorn ideal a l'església romànica de Sant Vicenç, situada dins del conjunt arquitectònic medieval.

El concert anava més enllà d'una simple actuació. És tot un esdeveniment social, amb cabuda per a grups reconeguts de música clàssica i punt de trobada de personalitats destacades que donen suport a la Fundation for Science, Health and Education (SHE), que lidera Fuster. Abans que la música esdevingués la protagonista de la vetllada, hi va haver un refrigeri per als assistents. Entre la llarga llista de convidats -n'hi havia 250- es va poder veure l'empresària Alicia Koplowitz i la vicepresidenta del Govern català, Neus Munté. Però també van participar-hi en converses disteses l'exmarit de la infanta Elena de Borbó, Jaime de Marichalar; el president del Banc Sabadell, Josep Oliu; Jordi Portabella, exportaveu d'ERC a l'Ajuntament de Barcelona i director actual de l'àrea d'investigació i coneixement de La Caixa, entre altres.
El concert va ser la nota final d'una jornada en què l'entitat de Fuster va fer balanç un any més del projecte Cardona Integral, una iniciativa que pretén impulsar projectes per fer del poble un municipi on es promoguin els hàbits saludables.

Grand Tour és el nom de l'espectacle musical que va oferir Forma Antiqua divendres a la nit, el mateix nom -deien els intèrprets mateix- que s'utilitzava per definir els viatges dels fills de l'alta burgesia del segle XVIII per tot Europa amb la finalitat de cultivar-se tot visitant museus i assistint a concerts.

"Crec que és un dels millors concerts que hem ofert mai en els set anys que fa que la fundació organitza l'esdeveniment. L'apartat vocal, a més, ha estat d'una gran qualitat. La música que s'ha escoltat estava molt d'acord amb l'espai", comentava Valentí Fuster a Regió7. I és que el solista, Carlos Mena, havia treballat amb el compositor i musicòleg d'Igualada Jordi Savall.

Fuster també pretén, amb aquest esdeveniment, fer conèixer Cardona i potenciar-hi, a part del projecte de salut, grans concerts de música clàssica.

Abel Gallardo Soto

El ‘Corelli español’ sorprende en Girona

El País | 23 de julio de 2016

"Ver anocher en el claustro de la catedral de Girona escuchando una música tan bella y desconocida como la del compositor barroco sevillano Francisco José de Castro es un placer melómano irresistible. Un placer y una sorpresa que sonó a gloria el sábado gracias al virtuosismo y encanto sonoro de La Real Cámara, el grupo creado y dirigido por el violinista Emilio Moreno. Y no lo duden, son este tipo de propuestas exquisitas las que definen la personalidad de las Nits de Clássica de Girona, cuya filosofía artística aporta coherencia, buen gusto y sentido común a un mapa de festivales de verano que suelen moverse a golpe de talonario y divos en gira.

Los Trattenimenti armonici de Castro -jesuita, traductor y músico formado en la escuela de Brescia- son obras maestras de un género de moda en la Italia de su tiempo, entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, las Trio Sonatas para dos violines y continuo, que tuvo en el genial Arcangelo Corelli el máximo exponente. Y la Real Cámara las tocó tan bien que en muchos momentos parecían desvanecerse las diferencias entre el admirado Corelli y el joven que se declaraba orgullosamente spagnuolo en el prólogo de sus Trattenimenti.

Complicidad, destreza técnica, elegancia y arte a la hora de exponer con transparencia sonora los detalles de mayor finura expresiva fueron virtudes compartidas por los integrantes del conjunto español: los violinistas Emilio Moreno y Enrico Gatti, la violonchelista Mercedes Ruiz, el clavicembalista Aarón Zapico y su hermano Pablo, que alternó guitarra barroca y tiorba.

Curiosamente, el hecho de unir en un programa sin descanso seis de los Trattenimenti de Castro y tres Trio Sonatas de su modelo, Corelli, provocó una situación desconcertante; siendo excelente la interpretación, nadie aplaudió hasta el final del concierto. Con la mosca tras la oreja, los músicos ponían cara de circunstancia, porque tras el fuego virtuoso y el vigor rítmico que cerraba cada obra,el público que llenaba el claustro permanecía en silencio.

Todo era muy raro, pues el concierto, que duró poco más de una hora, se desarrolló en una atmósfera de fervoroso silencio, casi sin toses en las pausas. Pero al final la calurosa velada se cerró con grandes aplausos y caras de satisfacción. Las causas de este comportamiento apuntan a un exceso de cautela: días antes, en el mismo ciclo, se pidió que no se aplaudiera entre pieza y pieza para no romper la concentración del artista. Si añadimos que las obras eran muy poco conocidas y algunas muy parecidas, el temor a aplaudir a destiempo provocó el inesperado silencio.

En términos de excelencia musical, La Real Cámara, con una rica y premiada discografía, puede codearse con los mejores grupos barrocos del movimiento historicista y así lo demostraron en Girona; que se prodiguen más fuera de España no es más que otro ejemplo de la miopía de muchos programadores que por sistema prefieren contratar grupos y solistas extranjeros.

Con un total de 2.977 personas y siete conciertos con las entradas agotadas, la quinta edición del festival Nits de Clàssica se ha cerrado este año con una ocupación media del 91,85%. William Christie, al frente de Les Arts Florissants, clausuró el martes la programación, que ha contado con artistas y grupos de prestigio como el barítono Christian Gerhaher, el clavecinista y pianofortista Andreas Staier, el pianista José Menor y la mencionada Real Cámara, entre otros.

Según el director artístico del festival, Víctor García de Gomar, en sus cinco años de vida, Nits de Clàssica ha conseguido "una aceptación muy alta en el circuito de festivales de clásica: el público valora la combinación de alto nivel de la propuesta artística y del patrimonio de la ciudad de Girona". Razón, tiene."

Forma Antiqva recrea en el Arqueológico al Telemann más espontáneo, vivo y fresco

La Nueva España | 15 de julio de 2016

"Forma Antiqva" firmó ayer un excelente concierto en el claustro del Museo Arqueológico de Oviedo, abarrotado, dentro del Festival de Verano carbayón. El programa era Telemann. La idea, recrear las veladas en el café Zimmermann de Leipzig. Aarón Zapico, clave y dirección; Alejandro Villa, flautas de pico; Daniel Pinteño, violín; Daniel Zapico, tiorba y Pablo Zapico, guitarra lo consiguieron a partir de elementos de varias obras del compositor alemán como Sonatina, tres Tríos sonata o Sonata para flauta y bajo. Agruparon en cuatro bloques esos materiales, los ofrecieron con gran calidad y dejaron soñar al público.

Forma Antiqva traen café y dulces

La Música en Siana | 15 de julio de 2016

Oviedo no es Leipzig ni el Arqueológico el Café Zimmermann pero el público volvió a llenar el claustro del antiguo Monasterio de San Vicente para probar un Café Telemann preparado por los hermanos Zapico, esta vez en quinteto al sumarse a este nuevo proyecto dos habituales colaboradores de los langreanos: el flautista leonés Alejandro Villar (cofundador con Daniel Mayoral del dúo medieval Eloqventia) y el violinista malagueño Daniel Pinteño (líder del ensemble Concerto1700) en un programa dedicado a Georg Phillipp Telemann (Magdeburgo, 1681 - Hamburgo, 1767), reconocido por el Libro Guinness como el más prolífico compositor con más de 800 obras acreditadas de las más de 3000 conocidas), contemporáneo de su amigo Bach o del vecino Händel, un triunvirato aunque entonces él les eclipsó, y que aprovechando los 250 años de su muerte en 2017 espero recuperemos parte de su obra y lugar en el barroco, como han hecho los Zapico con este original concierto que saca a la luz el dominio instrumental de Telemann con un brillo propio.

Si por algo se ha caracterizado Forma Antiqva desde su nacimiento es bucear en el tiempo para retomar y recuperar obras dándoles la frescura de los tiempos actuales, apostando por combinaciones tímbricas que van más allá de sus instrumentos, ya originales en este formato propio. Incorporar esta vez flauta y violín es un nuevo escalón, partiendo de un Telemann cuya máxima parece seguir nuestra formación: "Dar a cada instrumento lo que pide de manera que el instrumentista obtenga placer y el compositor satisfacción" (recogida en las notas al programa), y del que recomiendo para los que entiendan inglés la lectura de esta tesis del año 2001.

La organización del programa parte de los "Essercizii Musici overo Dodeci Soli e Dodeci Trii à diversi stromenti" (Hamburgo, 1740) sobre los que versa la tesis antes citada, y donde están las sonatas para flauta de pico y continuo TWV 41:C5 y TWV 41:d4, virtuosismo a la medida de Villar, las "Trio sonata en la menor para flauta, violín y continuo" TWV 42:a4 y TWV 42:a1, ideales para sumar a Pinteño más la "Sonata a 3" TWV 42:d10 basada en el manuscrito V7117 de la biblioteca del Conservatorio de Bruselas y la "Sonatina en do menor" TWV 41:c2 (Hamburgo, 1730) junto a otra similar catalogada TWV 41:a4 de las que solo sobrevivieron la parte solista en la Biblioteca Real de la capital danesa sumándola al bajo de otra versión para violín de estas obras conservadas en Dresde, pero combinadas de forma que todo el quinteto pueda lucirse.
Incluso ya que de café se trataba esta música surgiendo natural y agradable aunque sin tertulia (sólo los pájaros parecían estarlo), nada mejor que acompañar cada taza con dulces de origen y nombre francés como era la moda, pero fabricados en Asturias como los carbayones: Macaron, Petit beurre, Brioche y Mille-feuille, de los que dejo los enlaces en vez de las imágenes (verdaderas tentaciones de los golosos como servidor) pero que según vayan leyendo acabarán probando.

La Trio Sonata TWV42:a1 abría boca con el quinteto, flauta virtuosa y solista contestada por el violín atento y cómplice, mientras clave, guitarra y tiorba ponían la consistencia de un café puro contrastado en cinco movimientos que abrían papila gustativa y auditiva como si de una carta se tratase: Largo, Vivace, Affettuoso y Allegro. Los lentos, especialmente el tercero, ideales y bien situados entre los rápidos para presentar el estilo Zapico, juegos tímbricos en cascadas y remansos alternados antes de las combinaciones de elementos tomados en distintas proporciones, café natural o torrefacto frente a los arábica o robusta, educando paladares.

Después vendría la Trio Sonata TWV 42:a4 jugando con el orden de los movimientos y la primera galleta, el primer punto de inflexión, tras el Affettuoso un Vivace sin violín de la Sonata TWV 41:C5 traería el Grave de repostería más creativa y atractiva, la tiorba de Dani sola y polifónicamente rotunda con un punteo cual variante de pistacho para el mismo dulce, sumándose sus dos hermanos más el violín antes de completar este dulce con la flauta y atacar el Vivace en vertigionosa glotonería sólo compensada en azúcar por el Menuet & Trio que el "dúo invitado" contrastó en timbre y buen gusto frente al "tutti".

La Sonata TWV 41:d4 fueron dos galletas de mantequilla en el Affettuoso comenzando con un dúo de violín y tiorba verdaderamente sabrosos, contrastando forma pero no sabor con un trío de guitarra, clave y flauta al que añadiendo en el último momento la tiorba atacaríamos el Presto prescindiendo del violín, manteniendo paladar para un café en dos tragos largos ya que el pan de leche, el toque de yema lo pondría el clave en el inicio del Larghetto (de la TWV 41:C5) degustado en trozos pequeños bien masticados desgranando notas, pausas rotas por el grave salpicado de agudo puro alejándose para entrar la doble cuerda rasgada más la frotada malagueña, sin la flauta que entraría como el azúcar en el café final del Allegro de la TWV 42:d10), otra combinación ideal como si en el Café Central de la capital de la Costa del Sol pidiésemos uno de los diez tipos, geniales hasta en los nombres, incluso si me apuran hasta el tipo de leche.

Pero todavía quedaba seguir combinando una Sonata y una Trío Sonata, dulce de múltiples variantes locales que servidos al "estilo forma antiqva" serían milhojas de crema, la Sonata TWV 41:d4 tomando el Grave, nuevamente lento aperitivo de guitarra, después flauta y tiorba y volviendo a unir los tres ingredientes antes del Adagio de la Trio Sonata TWV 42:D10 con todos ellos, sabor profundo y color oscuro sin aditivos, trago largo del que despojar el violín para un muy Allegro de la primera Sonata y todos juntos posar el Allegro de "la Trio", apurando un Presto global del que no dejamos ningún poso con flauta y violín vertiginosos, virtuosos, bien arropados, entregados al placer de la música.

Buen café este de Telemann servido por Forma Antiqva, arte de combinar elementos de calidad, movimientos lentos con tímbricas bien mezcladas y planos equilibrados donde flauta y violín colorean al trío local, y los rápidos para lucimiento de estos "invitados" que enriquecen los cafés donde el dulce sigue siendo marca de la casa.
De regalo un postre ovetense, Vivaldi cual carbayón: el Allegro de la Trio Sonata en do mayor, RV 82 en versión "ad hoc" del quinteto, degustando los dos "ingredientes nuevos", y repetimos el primer Allegro para recordar el buen sabor de la primera taza. La carta sigue creciendo, ahora con Telemann y este proyecto tendrá mucho recorrido, el tiempo me dará la razón (como hace cinco años con sus estaciones de Vivaldi).

Pablo Álvarez Fernández

Meisterliche Triosonaten von Francisco José de Castro

BR Klassik | 10 de julio de 2016

"DER CD-TIPP ZUM NACHHÖREN
Meisterliche Triosonaten von Francisco José de Castro

Der Spanier Emilio Moreno ist einer der führenden Violinvirtuosen der Alten Musik. Als erster Geiger in Frans Brüggens Orchester des 18. Jahrhunderts wirkte er an zahlreichen Konzerten und Aufnahmen mit. Und mit seinem Ensemble La Real Cámara widmet er sich der Kammermusik Luigi Boccherinis ebenso wie der von spanischen Komponisten des 17. Jahrhunderts. Seine neueste CD präsentiert Triosonaten eines fast völlig Unbekannten. Es ist Francisco José de Castro.

BIOGRAPHIE AUS INDIZIEN

Die Musikwissenschaft weiß so gut wie nichts über de Castro. Weder Geburts- noch Sterbedatum sind bekannt. Seine Herkunft ist ebenso schleierhaft wie sein Wirken als Musiker und Komponist. Nur eines ist sicher: Francisco José de Castro hat 1695 in Bologna, beim führenden Musikverleger seiner Zeit, zehn kleine, äußerst charmante Triosonaten veröffentlicht. Da war er etwa Mitte zwanzig und Absolvent des berühmten Collegio dei Nobili di San Antonio Viennese in Brescia, das von Jesuiten geleitet wurde.

Geboren wurde er etwa ums Jahr 1670 herum und muss ein adliger Spross aus Sevilla gewesen sein, denn sonst wäre de Castro nicht, quasi als eine Art barocker Erasmus-Student, an der ritterlichen Akademie in Brescia aufgenommen worden. Dort vervollkommnete er sein Geigenspiel und seine Kompositionstechnik, lernte aber auch fechten, dichten und philosophieren. Doch nach der Akademie verlieren sich de Castros Spuren. Man nimmt an, dass er etwa 1730 gestorben sein muss.

DAS GEHT INS TANZBEIN

Als Francisco José de Castro, der Spanier in Italien, seine zehn Triosonaten für zwei Violinen, Cello und Basso continuo veröffentlichte, hatte diese Musikgattung gerade ihren Siegeszug in Europa angetreten. Arcangelo Corelli war der Leitstern, dem die nachfolgenden Komponisten nacheiferten. In diesem Sinne war de Castro ein Epigone. Das erkennt man schon am Aufbau seiner Sonaten, die Corelli auch formal verpflichtet sind. Alle Sonaten beginnen mit einem Präludium, dem zwei oder drei Tänze in Form eine Suite folgen.

Doch de Castros großer Melodienreichtum, seine intelligente Rhythmik, seine phantasievolle Harmonik und nicht zuletzt die anmutige Fröhlichkeit der Triosonaten machen diese zehn kleinen Kompositionen zu Meisterwerken der Gattung. Das hat Charme und Grazie und geht ins barocke Tanzbein. Eine schöne Entdeckung des Geigers Emilio Moreno und seines Ensembles La Real Cápella. Auf hohem solistischem Niveau schwungvoll interpretiert. Eine Aufnahme, die man in seiner Alte Musik-Sammlung nicht missen möchte."

Emilio Moreno revisa la Opus 1 de De Castro

El Arte de la Fuga | 8 de julio de 2016

"Los detractores (muy pocos ya) que aún tiene el historicismo acusan de dogmáticos e inmovilistas a quienes se alinean en este movimiento. Nada más lejos de la realidad: si algo caracteriza a los historicistas es su flexibilidad, su permeabilidad y su capacidad para adaptarse con toda naturalidad a cualquier cambio. Esa es la razón fundamental por la que muchos intérpretes historicistas vuelven a grabar obras que ya habían grabado previamente, pues con el paso del tiempo contemplan esas obras de forma diferente, bien porque han descubierto cosas nuevas en ellas, bien porque su forma de entender la música y de hacerla se ha visto modificada sustancialmente a medida que han ido ganando en experiencia.

Sirva este preámbulo para comprender por qué el violinista Emilio Moreno ha vuelto a grabar los diez Trattenimenti armonici da camara ­–en realidad, unas sonatas en trío para violín, violonchelo y clave­­– de Francisco José de Castro, exactamente veintisiete años después de que las registrara para el sello de Radio Nacional de España. No es que su primera lectura (en la que aparecía acompañado por el también violinista Ángel Sampedro, por el violagambista Sergi Casademunt y por el clavecinista Albert Romaní, recientemente fallecido) adoleciera de vicios o carencias, que quede claro. Pero Moreno, uno de los principales referentes actuales en cuanto a la interpretación música barroca española, contempla ahora de forma diferente estas excepcionales sonatas de un compositor que, como no podía ser de otra manera, es un perfecto desconocido en España. Sólo a ese desconocimiento cabe imputar que sean estos dos discos de Moreno los únicos monográficos dedicados a De Castro y que su música sólo figure, a modo de pintoresca anécdota, en algún que otro popurrí.

De Castro, considerado el “Corelli español”, nació en Sevilla en 1670, si bien toda su carrera transcurrió en Italia. Entró como seminarista en el colegio jesuita de San Antonio Viennese, de Brescia, y allí se formó musicalmente como violinista. Fue uno de los pocos compositores españoles de ese periodo que cultivaron la música instrumental no religiosa. En realidad, se puede decir que sus Trattenimenti armonici da camara son la única muestra de música violinística española de todo el siglo XVII. De Casto cultivó este género siguiendo las huellas de los grandes maestros italianos de la época: Vitali, Torelli, Albinoni, Caldara y, por supuesto, Corelli, cuya Opus 5 se convirtió durante varias décadas en la obra más editada en toda Europa y, por ello, en la más influyente. Están publicados en Bolonia, en 1695, bajo el pseudónimo de “Accademico Formato”, y dedicados a su protector, el conde Gaetano Giovanelli, noble veneciano, barón del Sacro Imperio Romano y príncipe de los Nobili di San Antonio Viennese. De Castro editó otras tres colecciones de música instrumental, de las cuales sólo se conserva la Opus 4, unos Concerti accademici para oboe, dos violines, contrabajo y bajo continuo, aparecidos en 1708, justo el año de su muerte.

Para esta nueva grabación, Moreno (es decir, La Real Cámara) se ha hecho de acompañar de su inseparable amigo y compañero Enrico Gatti (violín), de Mercedes Ruiz (violonchelo), de Pablo Zapico (tiorba y guitarra) y de Aarón Zapico (clave). La interpretación es realmente soberbia, fruto de la madurez que atesora Moreno y de la indiscutible calidad de todos cuantos intervienen aquí."

Crudo Amor

Gramophone | 1 de julio de 2016

If the music of Agostino Steffani is no longer a complete unknown (thanks largely to the efforts of Cecilia Bartoli and recent productions of the opera Niobe), his music still isn’t exactly mainstream, even in the early music world. Normally this might betray some weakness, some fatal flaw in the music, but you can search all you like and you’ll find nothing but instinctive emotional expression and bold dramatic writing in Steffani’s output. Even Charles Burney was a fan. Some have speculated that the composer’s unusual life – spent largely in Germany, working not just as a musician but as a diplomat, bishop and probably spy – may account for it, preventing Italy from taking ownership of music that taught the young Handel a lot of what he knew. But whatever the truth, Steffani is long overdue a comeback and not just in the opera house.

This new album by the Spanish soprano Eugenia Boix and countertenor Carlos Mena puts the composer’s chamber duets in the spotlight, with the help of Aarón Zapico and Baroque ensemble Forma Antiqua. Filling the gap between Monteverdi and Carissimi and the later works of Telemann and Handel, these miniatures are packed with musical drama, and make for a thrilling and varied recital. Sections of athletic counterpoint give way to languorous suspension-filled exchanges between the two voices, with accompagnato recitative leading into full da capo arias. These really are operas for the salon. ‘Begl’occhi, oh Dio’ and the title-work, ‘Crudo Amor’, are among the most attractive multi-movement works vividly championed here by Boix and Mena, balancing vocal beauty and drama with characterful support from Zapico and his musicians. The instruments are very present in the mix throughout, and it’s a balance that works well for chamber music where the voices offer only part of the interest.

This album might not singlehandedly set that Steffani revolution in motion but it’s a big step in the right direction.

Alexandra Coghlan

Crudo Amor

Klassiekezaken | 1 de julio de 2016

Agostino Steffani is een barokcomponist die de laatste jaren, mede door de inspanningen van Cecilia Bartoli en Philippe Jaroussky, hoe langer hoe bekender aan het worden is. Dat inspireert ook andere ensembles om met Steffani’s bijzondere vocale muziek aan de slag te gaan. Dat Steffani zo weinig bekend is gebleven, komt misschien doordat hij ook tijdens zijn leven niet echt in de Italiaanse frontlijn stond. Hij was actief in Wenen en München, waar hij ook het merendeel van zijn werken componeerde. De nieuwste Steffani-verrassing komt uit Spanje. Forma Antiqua wijdt zich samen met sopraan Eugenia Boix en countertenor Carlos Mena aan Steffani’s zeer aantrekkelijke duetti da camera. Deze cantates voor twee stemmen, waarin de vocale partijen precies even belangrijk zijn, lopen duidelijk vooruit op de talrijke werken die Händel in zijn jonge jaren in dit genre schreef. Eugenia Boix heeft een vrij donkere stem die wel wat doet denken aan die van Montserrat Figueras. Haar gevoileerde timbre mengt prachtig met de romige countertenor van Carlos Mena. Forma Antiqua zorgt voor een afwisselend bezet continuo, waarmee dit een bijzonder mooie cd is geworden.

Marcel Bijlo

'Trattenimenti Armonici da camera'

Prelude Klassieke Muziek | 1 de julio de 2016

"Preludes vorige Gids-cd mag in commercieel opzicht niet echt een succes genoemd worden. Niet meer dan een handvol liefhebbers liet zich via Prelude door de voortreffelijk door het ensemble Il Pegaso uitgevoerde composities van Claudio Monteverdi verrassen en verblijden. Of het met de meer toegankelijke muziek van de in het Spaanse Sevilla geboren edelman Francisco José de Castro anders uitpakt zal de tijd leren. Een ding staat vast, zijn muziek is om van te smullen en daar draait het om.

Over het leven van De Castro is weinig meer bekend dan dat hij stamt uit een oud Spaans adellijk geslacht. Hij moet geboren zijn in Sevilla kort na het jaar 1670 en zijn overleden ergens in de buurt van zijn zestigste levensjaar. Het weinige dat we weten van de componist speelt zich af Italië. Daar studeerde hij in Brescia geesteswetenschappen aan het Jezuïeten college Collegio de' Nobili. Van de aan dit opleidingsinstituut verbonden kapelmeester Paris Francesco Alghisi [1633-1733] kreeg hij muziekonderricht. Nog tijdens de studietijd van De Castro publiceerde in 1695 een gezaghebbende uitgever in Bologna diens bundel Trattenimenti Armonici da camera. De componist droeg de verzameling van twaalf triosonates op aan de man die het elitaire college in Brescia destijds
bestuurde, te weten graaf Gaetano Giovanelli. Qua opbouw en structuur laten de kamermuziekwerken van De Castro zich vergelijken met soortgelijke composities van Arcangelo Corelli [1653-1713]. Niet voor niets wordt hij vandaag de dag door kenners de Spaanse Corelli genoemd.

Het is aan de Spaanse violist Emilio Moreno te danken dat de muziek van De Castro opnieuw kan schitteren. Eind jaren tachtig van de vorige eeuw legde Moreno de triosonates vast samen met het ensemble L'Academia d'harmonia. Die uitvoeringen ken ik niet, maar kennelijk achtte de violist de tijd rijp de twaalf sonates opnieuw op te nemen, nu met zijn eigen ensemble La Real Cámara. En met deze uitgave heeft hij samen met zijn collega-violist Enrico Gatti, Mercedes Ruíz, cello, Pablo Zapicop, theorbe & barokgitaar, en Aaró Zapico, klavecimbel, waarlijk een monument opgericht voor de Spaanse edelman/componist. Luistert u via onderstaande geluidslink naar achtste sonate uit de bundel. Maakt de muziek u net zo blij als ze mij doet dan stuur ik u de ook in opnametechnische zin uitstekende Glossa-cd graag toe!"

Maniera moderna

Platea Magazine | 15 de junio de 2016

En su gran obra aparecida por primera vez en 1550, Vite de' piú eccellenti pittori, scultori e architetti italiani, da Cimabue insino a´tempi nostri, habla el pintor, arquitecto y escritor Giorgio Vasari de la maniera moderna, aquella que correspondería con la desarrollada por los artistas de su época, el Renacimiento, y que en su concepción evolutiva del arte suponen una culminación tras los oscuros siglos medievales. Naturalmente, con la perspectiva que nos da el tiempo, ya no se puede asumir una visión “biológica” de la Historia del Arte (ni siquiera para considerar una evolución inversa, por más que nos encontremos un público que, en cualquier arte, siempre está dispuesto a afirmar aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor), y asumimos con naturalidad la convivencia de diferentes formas de hacer, estilos o criterios interpretativos, sin que ninguno de ellos tenga que suponer necesarimente la culminación de nada, ni lo pretenda. Esta temporada del ciclo Universo Barroco del CNDM, que llega a su fin ahora con el concierto, aplazado en su día, de Forma Antiqva es un ejemplo más de que diferentes formas de entender la música barroca pueden convivir armónicamente (nunca mejor dicho) y hacer disfrutar por igual al aficionado con lecturas que parten de puntos de vista más tradicionales o de la maniera personalísima y reconocible que conjuntos como el de los hermanos Zapico han desarrollado.

Agostino Steffani es un compositor que está de moda, lo que no se pude negar es responsabilidad en gran parte de Cecilia Bartoli y su disco Mission con I Barocchisti; pero el impulso mediático de la cantante romana difícilmente podría tener un largo recorrido si la música del compositor no tuviera la calidad que por fortuna estamos descubriendo, entre otras cosas gracias al disco Crudo Amor a cargo del mismo equipo que nos ofreció el programa del pasado día 10, compuesto por cantantas para soprano y alto. El conjunto de los hermanos Zapico es uno de los más estimulantes en el panorama español, lo que les ha proporcionado tanto premios como críticas, pero en todo caso su directo resulta electrizante, y en el espacio reducido de la sala de cámara consiguieron sacar lo mejor de las obras de Steffani, aprovechando la variedad formal de piezas para desarrollar de forma imaginativa el acompañamiento con todas las combinaciones que les permitieron los cuatro instrumentos (añadase a los tres hermanos el cello de Ruth Verona). Bien es cierto que cuando más reconocibles resultaron fue en los momentos más enérgicos, como en aquellos del duetto Non bastava al dio d`amore de Dimmi, dimmi Cupido, o en en la parte final de Occhi, perché piangete, con los rasgueos a cargo de Pablo –un poco desequilibrado tal vez el sonido hacia la guitarra dentro del conjunto, en directo, circunstancia que se amortigua en disco-, aunque supieron ser exquisitamente delicados en el acompañamiento de los fragmentos más intimistas de los cantantes. Mención aparte al enfatico ritmo, casi caribeño, impreso a Mai non gode quel cor de la cantata Crudo Amor, morir mi sento, y su final con pequeña sorpresa, efectista sin duda. Por poner una pega, faltó en algunas cantatas mayor continuidad entre números, que habría aportado unidad a las mismas.

Una “manera moderna” que sin descartar otras posibilidades de ser moderno no deja indiferente, y tiene la virtud del entusiasmo y la originalidad, aunque también tiene sus riesgos, pues no debemos olvidar que en la maniera vasariana está implícito el llamado Manierismo, que llevó a los artistas a la imitación de los grandes maestros, produciendo obras que en el peor de los casos son acumulaciones de referencias mejor o peor asumidas y ejercicios de complejidad a mayor gloria de la propia capacidad de exhibirlas. En el caso que nos ocupa, el riesgo de manierismo vendría más bien de uno mismo, del impulso por superarse en originalidad y que terminara por ser un fin en sí mismo, riesgo que tal vez han rozado en otras ocasiones pero pienso quedó lejos para el grupo asturiano en este concierto, con la mejor prueba en la sensibilidad y contención demostrada por cada uno de los hermanos en las pequeñas introducciones solistas de que dispusieron, y disfrutamos. Y es que la tentación del Más Lejos-Más Alto-Más Fuerte es difícil de resistir para el artista... y también para el espectador, qué duda cabe.

Poco debate en lo que respecta a Carlos Mena, que ofreció una auténtica lección de canto en todos los sentidos, como por otro lado no es extraño en él. Empezado por un fraseo cuidado al milímetro, extrayendo toda la expresividad de los textos en los recitativos, preocupación académica por mantener la homogeneidad de registros, coloratura de ejecución irreprochable (las frases de Ma, se nel tuo bel viso de Sol Negl`occhi, seguramente más rápidas incluso que en su versión en disco), agudos precisos y graves firmes... una ejecución de pura orfebrería vocal. La réplica de Eugenia Boix puntúa algo más bajo, ya que sin desmerecer del gran nivel general del concierto admite algunas consideraciones; voz construida hacia el agudo, da lo mejor de sí en la zona superior, que corrió estupendamente por la sala, pero en el centro resulta seca y mucho más pobre tímbricamente, además de sufrir con la coloratura más que Mena (se puso de manifiesto, por ejemplo, en el duetto Son erede dei tormenti de Dimmi, dimmi, Cupido, en las frases donde las lineas vocales de ambos se cruzan). A pesar de ello, también dejó momentos de belleza trascendente como el arioso Oh, toglimi la speme dentro de Crudo Amor, con el solo acompañamiento del clave. Y más allá del análisis individual, las características de las piezas del programa invitan a juzgar a los dos cantantes en su labor conjunta, dada la abundancia de duos, donde las voces de ambos se acoplaron de manera perfecta como en un inolvidable Occhi, perché piangete?

Finalizó el concierto, y con él la temporada del Universo Barroco, con un éxito por aclamación del público, al que se sumaron un par de bises, uno que lo fue en sentido estricto (repetición de una sección de Placidissime catene) y el otro que fue un añadido, el duo Pur ti miro, pur ti godo de L'incoronazione di Poppea, que ni su condición de obra maestra ni la teatral interpretación, con los cantantes surgiendo de las puertas laterales de acceso al patio para ir acercándose hasta encontrarse en el escenario, logran justificar su inclusión en un concierto dedicado íntegramente a Steffani.

Forma Antiqva en el CNDM: el virtuosismo de la expresión

Bachtrack | 13 de junio de 2016

El grupo español Forma Antiqva, liderado por el clavecinista Aarón Zapico, presentaba en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional su nuevo programa dedicado a los dúos compuestos por el compositor italiano Agostino Steffani, cuya obra se ha estado recuperado durante las últimas décadas y captando la atención del público cada vez más. Sin embargo, su obra camerística ha sido menos reconocida que su operística. De la mano de la soprano Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena, el grupo asturiano presentó una deliciosa selección de estas obras de cámara.

Un programa formado en total por seis dúos con cierto contraste entre ellos, escogidos y ordenados con extrema sensibilidad, hizo que reinara durante toda la velada un fluir de los afectos barrocos bellamente plasmados en la partitura por el compositor italiano y que denotaba una gran conciencia a la hora de escribir para cada voz, demostrando su faceta de cantante. Si bien el primer dúo, Begl’occhi, oh Dio, non più, contenía tesituras complejas para los cantantes (de hecho encontraron ciertas dificultades), ya para el tercer dúo, el bello y emocionante Occhi, perché piangete?, los dos cantantes supieron encontraronse más a gusto y pudieron demostrar sus habilidades a la hora de transmitir los afectos de la música de Steffani. Carlos Mena ofreció su amplio registro de recursos con pasajes endiablados incluso en recitativos, y bellos y alargados fiatos, compenetrándose con la voz de Eugenia Boix, de clara dicción y timbre de mucho agrado.

En lo que se refiere a la sección de bajo continuo, Forma Antiqva ya tiene un sonido y carácter totalmente reconocible y que demostraron acompañando a la perfección a las dos voces. La gran presencia de la cuerda pulsada (Daniel Zapico a la tiorba y Pablo Zapico a la guitarra barroca) se hizo notar, creando una atmósfera sonora especial. Bien es cierto que a veces el conjunto pecaba de demasiada brusquedad en algunas secciones, y un excesivo efectismo en ciertos pasajes que no contribuía a la transmisión y la expresión natural de la letra y de las dos voces, pero los hermanos Zapico se mostraron constantes y rigurosos en la ejecución. La violoncelista Ruth Verona demostró de nuevo por qué es una de las continuistas, en lo que se refiere a instrumentos de arco, más reconocidas del país, con una preciosa línea de bajo, sutil en los momentos más delicados y enérgica en los más tormentosos. Un ejemplo de todo esto fue el último movimiento del primer dúo, “Clori mia, deh, ferma alquanto”, siempre creando un colchón que dotaba de gran seguridad al bajo contínuo.

La concepción de retórica y oratoria estuvo presente en todo el concierto, y los hermanos Zapico ofrecieron como preludios a algunos de los dúos obras a sólo de Kapsberger, Fischer o Corbetta para sus respectivos instrumentos, creando una buena conexión entre las diferentes obras. Como bis a un público receptivo y agradecido, el conjunto ofreció uno de los dúos de amor más famosos de la historia de la ópera, el archiconocido “Pur ti miro” de L’Incoronazione di Poppea e di Nerone de Claudio Monteverdi, dando final a una velada barroca en la que Forma Antiqva mostró su especial, original y auténtica afinidad con este repertorio interpretando una selección de un corpus tan importante como es el de las obras camerísticas de Agostino Steffani.

Pablo FitzGerald Cerdán

El Barroco más auténtico [Melómano de Oro]

Melómano | 12 de junio de 2016

Agostino Steffani (1654-1728) fue uno de esos personajes del Barroco que fueron mucho más de lo que parecían. Descubierto a los 13 años en la capilla de San Marcos, en Venecia, fue acogido por el elector bávaro Ferdinand Maria como castrato. Después, fue nombrado director musical de su cámara, pero al mismo tiempo también era Gregorio Piva, poeta, además de vicario apostólico, cardenal, espía y diplomático entre varias cortes alemanas.
Si bien Cecilia Bartoli enseñó al mundo sus arias, lo más celebrado por los contemporáneos de Steffani fueron sus duetos de cámara, escritos para soprano, alto y continuo. En ellos se conjugan el estilo alemán, el italiano y el francés, con la forma de cantatas de cámara de Giovanni Clari. Fueron un modelo para Reinhard Keiser, Georg Caspar Schürmann, Georg Philipp Telemann y Georg Friedrich Haendel, quien poseía copias de algunos de esos duetos.
La maestría de Steffani rebasaba la música y queda patente también en sus textos, con una gran capacidad para expresar afectos y emociones en combinación con los giros vocales y armónicos. Tras una misión diplomática fallida en 1702, se dedicó a revisar la mayoría de sus duetos, abriendo algunos de ellos a una forma de varias secciones más parecida al madrigal renacentista que a las cantatas barrocas, formadas por aria y rondó. Los hermanos Zapico consagran su quinto disco a través de la discográfica alemana Winter&Winter a este compositor, intercalando entre los duetos una tocata de Kapsberger, un pasacalles de Caspar Ferdinand Fischer y un pasacalles de Francisco Corbetta. Con el exquisito gusto que les caracteriza, acompañan a Carlos Mena y Eugenia Boix en seis duetos extensos en los que encontramos multitud de texturas, recursos e ideas musicales puestas al servicio de la expresión del amor y el desamor, a alabar las crueles y dulces cadenas de Cupido.
La viveza de interpretación, la intensidad de los afectos en el continuo y la pulcritud en los juegos vocales hacen de esta una producción ejemplar en su género. El texto cobra toda la importancia que merece; sobresale la entrada de La stella ch’a me splende. Cada obra instrumental ha sido interpretada por uno de los tres hermanos Zapico, sirviendo de intermedio entre las piezas vocales. Todo ello, envuelto en un diseño gráfico elegante y fresco, convierten Crudo Amor en una delicia para los enamorados del Barroco más auténtico.

Pablo F. Cantalapiedra

Verbluffend Hoogtepunt Uit De Barok

Telegraaf | 1 de junio de 2016

Componisten als Claudio Monteverdi en Georg Friedrich Händel zijn vertrouwde namen in het klassiek muziekrepertoire. Maar ergens in de tijd tussen die twee componeerde Agostino Steffani (1654-1728) zijn werken.

Langzaamaan trekt het stof rond deze Italiaan, die vooral in Wenen en München werkte, op.

Steffani had een opmerkelijk leven, waarbij de Kerk een hoofdrol speelde. Vanzelfsprekend was hij koorknaap, zoals veel jongens in die tijd. Maar hij stootte door naar de top, werd bisschop en vervolgens zelfs een van de belangrijkste figuren in de leiding van de roomskatholieke kerk.

Door die kerkelijke carriere heen liep een succesvolle muziekloopbaan. Hofmusicus in Mu?nchen, hofcomponist in Hannover. En ook diplomaat en misschien wel spion.

Er is nog veel onbekend over Steffani, zoals over de omstandi... heden van zijn geheimzinnige dood, maar in de muziek heeft een blijvende erfenis nagelaten.

Die is afgestoft door de onvermoeibare Cecilia Bartoli.

Zij bracht een jaar of vier geleden de cd Mission uit, met een breed scala uit het oeuvre van Steffani. Later volgde een veelgeprezen Stabat mater. Om nog meer bekendheid te genereren voor Steffani kwam er op Bartoli's verzoek zelfs een roman over diens leven, Jewels of paradise, van de hand van thrillerschrijfster Donna Leon.

Bartoli vond een enthousiast navolger in de countertenor Philippe Jaroussky. Zijn vertolking van Anfiobe in Steffani's Niobe, regina di Tebe is de hemel in geprezen.

Bartoli en Jaroussky hebben nu navolgers gevonden in de sopraan Eugenia Boix en de countertenor Carlos Mena, bijgestaan door Forma Antiqva van dirigent Aarón Zapico. Crudo amor - een cd vol duetten - is een mirakel van samenzang geworden. De twee stemmen, die elkaar in hoogte niet veel ontlopen, dwarrelen om elkaar heen, versmelten en maken zich weer los. Drama klinkt er hier, dan daar weer ingetogenheid: een heel scala passeert de revue. Wie «Begl'occhi, oh Dio» heeft gehoord, wil beslist (veel) meer horen van Steffani.

Bertjan ter Braak

Lohnende Ausgrabung

SWR2 | 23 de mayo de 2016

In der zweistimmigen Kantate „Crudo amor“, die der CD den Titel gab, geht es um Leben und Tod, und es ist nicht zu überhören: Da möchte jemand sterben, und zwar in Schönheit, oder zumindest in kunstvoller Zweistimmigkeit: „Grausamer Amor, ich fühle, dass ich sterbe – entweder löscht Du das Feuer meiner Qualen, oder Du bringst mir den Tod.“
Was aber leider auch nicht zu überhören ist, bedauerlicherweise: Die beiden Stimmen, die einander da in kanonischen Terzgängen umgarnen, sind ziemlich ungleiche Gesellen. Die Sopranistin Eugenia Boix hat eine kleine, zarte, hübsche Barockopernstimme, gegen die weiter nichts einzuwenden ist, außer, dass sie ohne Stütze geführt wird und nicht im Fokus sitzt, weshalb sie, zumal in den schnellen Koloraturen, ungenau intoniert. Damit ist aber auch schon der einzige Schönheitsfehler dieses neuen Albums des Ensembles Forma Antiqua benannt.
Der Rest ist vorbildlich, um nicht zu sagen, herausragend. Zunächst: das seltene Repertoire. Sechs zauberhafte Kammerduette des Agostino Steffani kann man hier kennenlernen, der damit eine neue, galante Gattung schuf, die Schule machte – sogar Georg Friedrich Händel hat sich solche Kammerduette bei Steffani abgekupfert. Zweitens: Das Barockensemble aus Theorbe, Gitarre, Cello, Harfe und Cembalo spielt und swingt ganz vortrefflich. Es handelt sich um ein junges, spanisches Alte Musik-Ensemble namens Forma Antiqua, das offenbar in Familienbesitz ist, denn alle Musiker, bis auf die Cellistin, tragen genau den gleichen Nachnamen wie der Dirigent, Aarón Zapico. Drittens ist das Album vorbildlich bibliophil ausgestattet, in edlem Karton; und viertens, das Allerwichtigste: die zweite Stimme. Carlos Mena, Countertenor oder vielmehr Altus, intoniert sauber, er trägt mustergültig leuchtende Koloraturfarben auf. Und er führt seine volle und ausdrucksstarke Stimme sicher – in der Duett-Kantate „Occhi, Perché Piangete“ zum Beispiel kommt sie besonders eindrucksvoll zum Tragen. In dieser Kantate geht es um schöne Augen, die vor Tränen überfließen. Und überhaupt wird sehr viel geweint auf diesem Album, meist in so wundervoll fallenden Lamentosekunden und mit so süßen Durchgangsdissonanzen, dass man nicht genug davon kriegen kann.
Agostino Steffani, den ein abenteuerliches Diplomatenleben quer durch Europa geführt hatte und der mehr als 17 komplette Opern hinterließ, wie am Schnürchen, den muss man heute nicht mehr wortreich vorstellen, glaube ich. Seit die Sängerin Cecilia Bartoli gemeinsam mit der Schriftstellerin Donna Léon für diesen vergessenen Komponisten des Seicento die Reklametrommel gerührt hat, ist er ja nicht mehr vergessen. Ganz im Gegenteil: Das Wiederentdecken Steffanis ist geradezu selbst zur einer Mode geworden. Alle drei Monate gibt es eine neue Steffani-Ausgrabung, die sich immer wieder lohnt. Diese hier auch. Übrigens: Zwischen die sechs Duett-Kantaten Steffanis hat das Ensemble Forma Antiqua pfiffigerweise noch ein paar Instrumentalstücke von noch viel vergesseneren, noch viel unbekannteren Komponisten eingestreut – etwa die Passacaglia von einem gewissen Johann Caspar Ferdinand Fischer.

Eleonore Büning

Review / CIMF Concert 20, ‘Twilight’

CityNews | 9 de mayo de 2016

LIKE the Vivaldi concert from earlier in the day this offering was wide in its musical variety but, befitting the twilight hour, was more gentle and contemplative in its style. Here was what I’ve always imagined an 18th Century drawing room musical evening to be – players of the highest calibre weaving their magic and leading listeners into a peaceful place where sounds just wash over and around causing minds to float off all over the place.

The three brothers who form Forma Antiqva eased us into the early night with three Spanish works.

All are outstandingly good individual players in a trio of instruments not often heard (harpsichord, theorbo and guitar) but collectively they display a musical understanding which could only come about through close family ties. This synergy allowed playing of great precision and delicate balance with the harpsichord work of Aaron Zapico outstanding in its technical excellence.

[...]

Ian McLean

Review / CIMF concert 17, ‘Battle of the Sexes’

CityNews | 7 de mayo de 2016

The seating was set out cathedral-style, with long rows either side of the room along its length, facing inwards. Along the middle were two raised platforms with a long stage across the top end and, for reasons that did not become obvious until later, a motor scooter surrounded with bridal veil material and helium-filled balloons.

In the middle, to one side, was space for brothers Aarón, Daniel and Pablo Zapico, who together are Forma Antiqva, from Oviedo in the north of Spain, playing harpsichord, theorbo and guitar respectively. They were joined by the Festival Strings to comprise the chamber orchestra for this concert. Led by Aarón, the music was superb throughout. He was energetic and attentive, producing incredible tightness across the orchestra, wonderful light and shade, excellent control of tempi and just the right volume levels to accompany the singers without overpowering them.

So why was the beginning not so successful?

Claudio Monteverdi’s “Il combattimento di Tancredi e Clorinda” from 1624, is a short, single-scene opera performed by three singers, on this occasion Taryn Fiebig (soprano), Marco Beasley (tenor) and David Greco (baritone), all of whom were superb, although Fiebig and Greco hardly sang at all.

The problem was in the production.

The synopsis was in the main festival programme, but not in the hand-out sheet. If you did not read the synopsis before the performance you would have no idea at all, certainly not from the acting or the production, where the piece was going. The singers wandered around aimlessly, someone ambled along with a random balloon from the motor scooter, and others, including Greco, went up to the top and built a screen, which, in the end, didn’t seem to have any relevance to any of the entire concert, let alone this work.

According to the synopsis, the pagan warrior-mistress, Clorinda (Fiebig), is accidently killed by the hero, Tancred (Greco), and, in her dying moments, converts to Christianity. But none of that was obvious in the production. I suppose, though, it is Clorinda who, in the end, wins that battle of the sexes.

The second work was a two-act opera by Giovanni Baptista Pergolesi, “La serva padrona” (“The Maid Turned Mistress”), written in 1733.

It’s the story of the maid, Serpina (Fiebig) scheming with the mute valet, Vespone (played brilliantly by actor Clive Birch) to win the heart of their master, Uberto (Greco). It is at the end, when Uberto and Serpina are married that the motor scooter’s purpose becomes obvious.

It was in this performance that things picked up dramatically, in both senses of the word. The whole things was done with tongues firmly implanted in cheeks (only figuratively of course!). Even better was the fact that, even if you hadn’t read the synopsis you would have been able to follow the plot. The singers performed their roles superbly and the whole thing was thoroughly entertaining.

So, it’s two-nil to the women.

For the last work, the tenor, Marco Beasley, returned to perform Monteverdi’s “Lettera amorosa”, from 1619, which is a setting of a poem by Claudio Achillini. He was accompanied (brilliantly) only by the theorbo. It is described as a madrigal, indeed it is in Monteverdi’s “Seventh Book of Madrigals”, but it is more like a recitative, with minimal accompaniment and a free rhythm.

Beasley’s performance was beautiful as he wrote his letter, entreating it to deliver a heartfelt expression of love to his intended as he awaits their nuptials.

With the score clearly three-nil to the ladies, the audience stood to give the singers and musicians the gratitude they so richly deserved.

Review of three concerts from start of the Canberra International Music Festival

The Canberra Times | 2 de mayo de 2016

This year's Canberra International Music Festival under Roland Peelman's direction is off to a grand start, leaving its transition year behind and moving forward with a program focused on repertoire out of the mainstream and engaging with an exciting range of artists across the generations.

[...]

A chance conversation on a European train between Canberra's Dan Sloss and the Zapico brothers resulted in their inclusion of the ensemble Forma Antiqva in this year's festival.

Saturday afternoon's concert in the Fitters' Workshop was glorious. The three brothers perform as one. There is no evidence of excessive exertion or anxiety –simply uninhibited music. I was struck by the impeccable balance of the instrument voices and the perfect tuning of the ensemble. Even under hot spotlights and in Canberra's dry and unusually warm autumn, the three delicate instruments – theorbo, harpsichord and baroque guitar - remained absolutely in tune with themselves and with each other. It was almost as if the pitch was held in perfection by the shared musicianship of the ensemble, resisting any interference from the elements.

The Song Company joined Forma Antiqva to perform Flecha's El Fuego from Ensaladas, immersing us in the fires of hell and the sweet pure waters of redemption. Kapsberger's Passacaglia was exquisite, the delicate guitar introduction ending with one fragile note gently taken and gracefully developed by the theorbo.

The following Improvisaciones sobre Caponas y Chaconas created a mesmerising reverie creating a contrast to the final Fandango by Scarlatti – a surprisingly different style to his more frequently played keyboard sonatas.

How glorious to hear these musicians and feel the music of 18th century Spain brought to life.

A joyful voyage of discovery

CityNews | 1 de mayo de 2016

WARM autumn sun streaming through the tall windows of The Fitters Workshop provided an appropriately Spanish ambience for this elegant concert of early Spanish dance music presented by Forma Antiqva and The Song Company.

Regarded as one of the most important classical music ensembles in Spain, Forma Antiqva, brothers, Aaron Zapico (harpsichord), Daniel Zapico (theorbo), and Pablo Zapico (baroque guitar), draw their inspiration and repertoire from the Spanish fascination with the sounds produced by plucked strings. The combination of baroque guitar, theorbo and harpsichord proved especially beguiling for this program focussed on the provocative Spanish courtship dance, the Fandango.

Elegantly poised throughout, the trio eschewed any hint of flamboyant virtuosity in favour of achieving a sound balance between instruments so perfect that it was often impossible to discern which musician was responsible for a particular sound. A quick glance, or an occasion raised eyebrow was the only signal needed to achieve perfect synchronicity.

Though few in the large audience would have been familiar with any of the composers featured by Forma Antiqva, with much of the repertoire being devoted to the work of newly discovered seventeenth century guitar master, Santiago de Murcia, the superbly nuanced interpretations of each work by the ensemble were so accessible that the concert quickly became a joyful voyage of discovery.

Midway through the performance, Forma Antiqva was joined by The Song Company for a scintillating performance of the earliest work on the program, Mateo Flecha’s “El fuego (from ‘Ensaladas’ Prague 1581)”. The obvious respect and relish shown by both ensembles for the input of the other into the achievement of this brilliantly virtuosic performance added an extra fillip to an already extraordinary program.

CD Aktuell: Agostino Steffani

Kultur | 29 de abril de 2016

Agostino Steffani war ein in Deutschland wirkender Komponist aus Italien, dessen Popularität durch „Himmlische Juwelen“ der Dutzendroman schreiberin Donna Leon einen Schub erhielt. Welch glänzender Komponist die schillernde Figur Steffani war, dokumentiert „Crudo Amor“ des Ensembles Forma Antiqua. Titelgebend ist eine eindrucksvolle Duo-Kantate, die er der von ihm verehrten preußischen Königin Sophie Charlotte widmete. Von dieser Musik hat sich der junge Händel nachweislich einiges abgelauscht. (Winter & Winter, 1 CD, 58Min.)

Steffani, afectos y efectos

La Música en Siana | 25 de abril de 2016

No pudo ser el 3 de marzo pero por fin volvieron a casa Forma Antiqva este último domingo de abril para traernos a la "Primavera Barroca" su Crudo amor, un programa que presentaron en Gijón durante el Festival de Música Antigua el 15 julio de 2014 y festejando sus 15 años en el Conservatorio de La Felguera el pasado 11 de octubre de 2015 tras grabar en esta sala, donde trabajan regularmente como grupo residente, su último trabajo para el sello alemán Winter&Winter, por lo que los muros del antiguo depósito de agua aún conservaban parte de la memoria reciente de los mismos intérpretes que han dejado otra joya para nuestra historia musical.

Impresionante ver la agenda de todos y cada uno de estos músicos que alternan trabajo docente (cuando lo permiten las autoridades incompetentes), escenarios, repertorios, formaciones, pero que vuelven a reunirse para recrear ahora a un Steffani por el que han transitado otros muchos intérpretes pero que "los Zapico" han actualizado y adaptado a su ya amplio repertorio, volviendo a contar con la "hermana adoptada" Ruth Verona y las voces de la soprano aragonesa Eugenia Boix y el contratenor vitoriano Carlos Mena, repuesto de sus problemas, en un directo siempre único e irrepetible porque el barroco todavía permite la licencia del momento, los ornamentos nunca iguales, los tiempos sin ceñirse a marcas metronómicas, los matices extremados hasta el infinito, todo ello desde el dominio de un programa por parte de cada uno que les permite disfrutar y contagiar "pasiones y afectos" con todos los efectos de la época.

Y como en el disco, las seis cantatas del cantante, organista, compositor, obispo, diplomático y puede que hasta espía Agostino Steffani (Venecia, 1654-1728), todo un personaje con una vida de novela donde sus partituras fueron admiradas y conservadas por Händel, alternando en un discurso muy homogéneo con intervenciones solistas de los hermanos Zapico perfectamente elegidas para completar un idioma común desde distintos acentos, como el propio veneciano, variando ligeramente el orden de la grabación.
Para empezar "Begl'occhi, oh Dio, non piú piangete" (1699) con sus seis números alternando dúos y solos y distintas combinaciones de acompañamiento instrumental: Begl'occhi, oh Dio, non piú piangete (dueto), el aria para alto Clori mia, s'il cor t'ingombra más recitativo Per te, mia vita, moro disfrutando de un continuo plegado a la expresividad del contratenor, manteniendo la estructura con una nueva aria de alto La tua troppo pietà ti fa crudele seguidas del recitativo de soprano Se la tua gelosia y el aria duetto Clori mia, deh, ferma alquanto.
Sin apenas pausa "Dimmi, dimmi, Cupido" (ca. 1688) en edición de los asturianos, que comienza con el recitativo para alto Dimmi, dimmi, Cupido, poderoso en el grave, afecto sin afectación al igual que el continuo, preparando el duetto: Son erede dei tormanti, una maravilla de empaste de las voces, líneas que se entrecruzan, contestan, contracantan, se "instrumentalizan" sin olvidar jugar con la melodía fundamentada en el acompañamiento exacto para realzar textos; el recitativo de soprano Ah, che quei piedi, oh Dio antes del último duetto Non bastava al Dio d'amore con el primoroso el trabajo instrumental donde las combinaciones de instrumentos están elegidas para jugar con las voces en registro y fraseo, además de la riqueza tímbrica que proporciona el cuarteto de cuerda junto a las agilidades vocales bien entretejidas para no perdernos los textos.
Y lo mismo cabría decir de los solos en los "intermedios", comenzando con Daniel Zapico a la tiorba que nos dejó la Toccata Terza del "Libro Terzo d'involatura di chitarrone" (Giovanni Girolamo Kapsberger) para disfrutar, reposada, llena de matices y sonido limpio.

Nueva edición propia de "Occhi, Perché piangete?" (ca. 1702) introducido por el clave cristalino antes de lento Occhi, Perché piangete? en juego vocal primoroso, sin necesidad de buscar dónde empieza y acaba una voz para unirse en color, engrosado por el cello de Ruth "Zapico" que enriquece aún más la paleta, al igual que el allegro Stolto è ben chi vi crede donde las agilidades vocales juegan con la cuerda frotada o el rasgueo de la guitarra, antes de retomar el lento Dal vostro pianto amaro.
La guitarra barroca de Pablo Zapico con la Passacaglia del libro cuarto de "Varii scherzi per la chitara spagnola" (Johann Caspar Ferdinand Fischer) hace de nexo entre cantatas recreándose en la rítmica sin olvidar lo lírico, casi un paseo entre cuadros, bocetos preparatorios del mismo trazo aunque distinta autoría.
Más extenso "Crudo Amor, morir mi sento" (ca. 1702) que da título a programa y grabación ahonda en pasión y efectos jugando con afectos bien ejecutados desde el primer aria duetto Crudo Amor, morir mi sento, el recitativo de Mena Come nel mar d'amore seguido por el arioso Egualmente mi nega deja paso y protagonismo a Boix con su recitativo La stella ch'a me splende casi operístico seguido del arioso Oh, toglimi la speme, de los momentos más emotivos del concierto, pausado, amoroso, rico en matices y templado, el clave completando con igual delicadeza las notas largas, respirando con la soprano, como el duetto, recitativo y nuevo duetto final È la speme un falso bene, Così seguendo le fallaci idee y Mai non gode quel cor, explicación sin palabras del título del programa llevado al disco.
Aarón Zapico al clave deleitó con una primorosa Passachaglia de "Musikalischer Parnassus" (Francesco Corbetta), trinos claros para una mano izquierda cantante y cambio de roles para una derecha lírica, perlada, apoyada en unos graves poderosos, alcanzando la impensable continuidad de estilo y afecto entre cantatas.
"Sol negl'occhi" (ca. 1702) tiene cuatro números con los mismos ingredientes anteriores ordenados en duetto (Sol negl'occhi del mio bene), recitativos de soprano (Filli crudele, oh Dio!) y alto (Ma, se nel tuo bel viso) donde el virtuosismo del contratenor en las agilidades rivalizaba con el cello de Ruth Verona antes del duetto final (Chi vedesse la beltà) en un tutti matizado lleno de fuerza y empuje.
Placidissime catene (1699) fue la última cantata del concierto, también edición propia para demostrar las múltiples combinaciones posibles que dotan de colorido la previsible monotonía de autor, mantener figuras cambiando el paisaje, duetto Placidissime catene para jugar con color y calor en los tempi: Ha perduto ogni suo bene, Vivo in doglie, e moro in pene, Affani pene e guai voi non farete y Amor fa quanto sal da la prigion. Las voces como instrumentos de viento en agilidades, las cuerdas de ripieno y continuos diferenciados, asombrando los exactos finales de frase para mantener flotando el último acorde en el aire. Placidísimos momentos muy trabajados con las horas de ensayo que un disco requiere y aprovechados para el directo aún más exigente e irrepetible.

Monteverdi y L’incoronazione de Poppea fue el espaldarazo en el foso del Campoamor para Forma Antiqva, y como regalo, además de su aparición en la exitosa serie "El Ministerio del Tiempo" (este lunes 25 de abril), la oscense Boix-Poppea con el alavés Mena-Nerón nos interpretaron Pur ti miro, pur ti godo tras un preludio instrumental Made in Zapico's preparando la aparición por los laterales del patio de butacas y llenando la sala con "el más bello dúo de amor jamás escrito" en unas voces nuevamente empastadas con un perfecto entendimiento que arrancó las másque merecidas ovaciones para poner el punto y seguido de un "Crudo Amor" que seguirá sonando, al menos el grabado.

La belleza del 'Crudo amor'

El Comercio | 25 de abril de 2016

Forma Antiqva presentó en concierto su último disco, sobre los dúos del compositor Agostino Steffani, ante un Auditorio Príncipe casi lleno

'Crudo amor' es el título de uno de los dúos para dos voces y bajo continuo de Agostino Steffani que da nombre al último CD de Forma Antiqva. Y ayer, en la sala de cámara del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, la formación musical -los hermanos Zapico y la violonchelista Ruth Verona-, la soprano Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena, bajo la dirección de Aarón Zapico, presentaron en concierto su último disco sobre los dúos de este compositor barroco, grabados precisamente en el auditorio ovetense.

Previamente, Zapico agradeció la asistencia de un público que casi llenaba la sala y mostró su satisfacción por la celebración del ciclo Primavera Barroca en Oviedo, con grupos que confirman que «la interpretación histórica ya no es un estilo, sino algo asentado».

En la concepción musical de Forma Antiqva sobre los dúos de Agostini se da una delicada relación entre la forma siempre precisa y la emoción musical. Rigor estilístico y libertad de interpretación y un acusado sentido del contrapunto.

Con estos criterios, la formación y las voces de Eugenia Boix y Carlos Mena interpretaron unos dúos amorosos bellísimos, en donde se conjugan la herencia del madrigal de Monteverdi, el belcantismo de la ópera veneciana y la canción estrófica francesa.

Al final, tras los abundantes aplausos, se interpretó un excelente bis: El dúo de Nerón y Popea 'Pur ti miro, pur ti gozo', de la ópera de Monteverdi 'La Incoronazione di Popea'. Broche feliz a un concierto ovacionado.

Ramón Avello

Notas de Bach, pulso de Langreo

La Cuenca del Nalón | 4 de abril de 2016

La agrupación Forma Antiqva protagonizó el concierto de Pascua en homenaje al compositor alemán en su ciudad natal.

Fue el domingo de Pascua y fue en Eisenach, la ciudad natal del autor Johan Sebastián Bach. Ese día los sonidos de la Iglesia de San Jorge (Georgenkirche) y de las obras del mítico compositor alemán sonaron a Langreo, a la Cuenca del Nalón y todo gracias a los hermanos Zapico y a su Forma Antiqva. La agrupación, surgida del Conservatorio del Valle del Nalón, celebró la Pascua de Resurrección por todo lo alto interpretando a Bach en el mismo templo donde le bautizaron. “El concierto es un verdadero premio”, explicó Aarón Zapico, miembro de Forma Antiqva. En esta ocasión, el grupo de los hermanos Zapico estuvo acompañado del prestigioso contratenor Carlos Mena, uno de los solistas españoles con mayor proyección internacional y con el que últimamente comparten numerosos proyectos.

El programa, estrenado el pasado mes de febrero en la Temporada de Grandes Conciertos de Vitoria, volverá a repetirse el próximo 10 de abril en la Temporada de IberCámera del Auditori de Girona. Se trata de un recorrido por las grandes corrientes del barroco europeo, y que reúne en un mismo programa bajo el título de “El Gran Tour”, obras significativas de Johann Sebastian Bach, Antonio Vivaldi y Georg Friderich Händel. De esta manera, los Zapico continúan afianzando su presencia en los centros musicales europeos más prestigiosos y emblemáticos, como el año pasado hicieron interpretando su programa “Opera Zapico” en la casa natal de Georg Friderich Händel en Halle (Alemania).

Cerrarán la temporada con una intensa participación en siete conciertos en el Festival Internacional de Música de Cámara de Canberra (Australia), con nuevas presentaciones de “Crudo Amor” en Oviedo y en el Auditorio Nacional de Madrid, y con la participación en el Festival de Verano de Oviedo con un nuevo programa titulado “Café Telemann”, entre otros compromisos.

Aitana Castaño

Forma antiqva gastierte bei den Bachwochen

Thüeringer Allgemeine | 29 de marzo de 2016

Bestürzung vorm Schwarzen Brett der Eisenacher Georgenkirche: Carlos Mena musste krankheitsbedingt absagen! Countertenor Flavio Ferri-Benedetti sprang jedoch für ihn ein.

Bestürzung vorm Schwarzen Brett der Eisenacher Georgenkirche: Carlos Mena musste krankheitsbedingt absagen! Beim Konzert der Thüringer Bachwochen am Ostersonntag mit der „Forma antiqva“ sollte der renommierte Countertenor das Sahnehäubchen sein, nun musste ihn undankbarerweise Flavio Ferri-Benedetti, wie er und auch die Instrumentalisten ausgebildet bei der Schola Cantorum Basiliensis, ersetzen.
Es dauerte, bis er seine Linie gefunden hatte. Bei der Bach-Kantate „Ich habe genug“ BWV 82 mühte er sich noch mit der Fassung der Höhe und einem geschmeidigen Legato – wobei wir natürlich konzedieren müssen, dass Bachs Gesangslinie anderen Gesetzen folgt als denen der italienischen Meister.

Aber dann bei Antonio Vivaldis Konzertarie „Cessate, omai cessate“ gewann er erheblich an Statur, festigte die Kontrolle über Atem und Stimmansatz, und zeigte schließlich bei „Nisi Dominus“, ebenfalls von Vivaldi, zusätzlich die Fähigkeit zu gesanglicher Ausdrucks- und Gestaltungskraft auf der Basis eines allgemein gesicherten stimmlichen Fundaments. Mit dem wahren und mitreißenden Schmelz seines Counters aber überzeugte er erst bei der Zugabe, einer schlichten weitgespannten, liedhaft fließenden und hochgelagerten Melodie, mit der er dann alle Vorzüge sängerischen Könnens ins rechte Licht setzen durfte.

Begleitet wurde er von dem spanischen Ensemble Forma antiqva unter Leitung seines Gründers Aarón Zapico am Cembalo. Lebhaftes, deklamationsbetontes, aus der Erdung gerissenes und wie zum freien Schwingen im Raum gebrachtes Musizieren begegnete dem Hörer, als würden die Ergebnisse späterer Erfahrungen und Entwicklungen zur Anwendung kommen. Das gilt gleichermaßen für das Konzert für Oboe d‘amore von Johann Sebastian Bach mit dem prächtigen Pedro Lopes e Castro als Solisten sowie für das Concerto grosso op. 6/10 von Georg Friedrich Händel. Als Problem erwies sich die Akustik der Kirche: Nur auf den hinteren Plätzen war solch weniger auf klare und festgefügte Struktur als auf lustvolle und gegenseitige Animation bedachtes Musizieren in voller Transparenz zu erleben. Das Fazit bleibt: Auch aus anderen Nationen kommen interessante Beiträge zur modernen Bachpflege.

“Crudo amor”, Agostino Steffani

Sonograma Magazine | 29 de marzo de 2016

Como muy bien saben nuestros lectores, Forma Antiqva, formada por Aarón, Pablo y Daniel Zapico, siguen manteniendo, con casi una década en los escenarios, el mismo entusiasmo que cuando empezaron. Su sueño, después de pasar por Holanda y por Barcelona -se formaron en l’Escola Superior de Música de Catalunya- fue crear un grupo de música antigua, español, con criterios historicistas.

A pesar de que el panorama no es nada alentador, Forma Antiqva, Aarón en el clave y la dirección, Pablo en la guitarra barroca y Daniel en la tiorba, siguen grabando música barroca de calidad. Se han centrado, durante todos estos años, en la música Hispánica e Italiana. Quieren especializarse en el seicento italiano y con la grabación de “Crudo Amor”, una compilación de obras del compositor Agostino Steffani (1654-1728), se ha hecho realidad otro de sus sueños.

A esta selección del reputado compositor italiano, se han añadido obras de Giovanni Girolamo Kapsberger, Johann Caspar Ferdinand Fischer y Francesco Corbetta.
“Crudo amor, morir mi sento”, canción que pone título al disco, es una delicia barroca cantada exquisitamente por la soprano Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena. A lo largo de los cincuenta y siete minutos que dura “Crudo amor” hay espacio para que los dos músicos se engarcen en dúos musculosos, dinámicos, vivaces. Escuchando este disco, uno se da cuenta de que la sutileza es el vehículo perfecto que caracteriza precisamente a este conjunto de instrumentistas y cantantes.

No podemos olvidar que estos temas presentan una escritura compleja, con unas partes llenas de una ornamentación vocal exigente que conviven con otras en las que, en más de una ocasión, los instrumentos de cuerda pulsada con bajo continuo exponen algunas melodías que sirven de columna vertebral para este espectáculo musical que evoca el lado oscuro del amor.

El resultado es variado, rico, fresco, inmediato y estimulante.

Marçal Borotau

En clave asturiana

La Nueva España | 24 de marzo de 2016

El mercado del disco clásico ya no es lo que era y, en algunos aspectos, el cambio ha sido para mejor.
Aún las discográficas más potentes siguen sacando, de vez en cuando, productos a base de refritos acudiendo a un mercado potencial que ya no existe porque satisface a través de las redes sus apetitos musicales. De manera paralela, hay una serie de sellos, más dimensionados de tamaño, que apuestan por la calidad, con proyectos de alto interés, bien planificados e interpretados con calidades y cualidades muy destacadas. Dos trabajos con marcado acento asturiano coinciden ahora en el mercado. El primero de ellos es de la agrupación Forma Antiqva y se titula Crudo Amor. Liderada por Aarón Zapico, unen los tres hermanos que la integran al empeño discográfico a la soprano Eugenia Boix, al contratenor Carlos Mena y a la violonchelista Ruth Verona. Todos ellos con el común denominador de la música vocal de Agostino Steffani como corazón del disco, muy bien arropada por otros autores como J. C. F. Fischer, G. G. Kapsperger o F. Corbetta. El resultado global es esplendente. El grupo está en un momento de madurez excepcional y la complicidad de todos los intérpretes lleva a una meta gozosa en la que la música de Steffani brilla con su tono solar, casi cegador. Eugenia Boix y Carlos Mena, dos referencias españolas en este ámbito, recorren la vocalidad del compositor italiano con pasión encendida y nobles acentos expresivos que desbordan la pasión, la emoción vibrante que late en los hermosos textos que sirven de soporte a los dúos. [...]

Cosme Marina

Hitos religiosos

Huelva Información | 22 de marzo de 2016

En los últimos días del pasado invierno mencionar dos conjuntos artísticos que refrendan su valía en sendos conciertos del veterano Festival de Música Antigua de Sevilla (Femas), que han brindado al público quehaceres muy estimables.

Audaz apuesta la del prestigioso Orlando Consort poniendo música a la película La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer: un compendio vocal realizado por Donald Greig con piezas de Dufay, Binchois, Cesaris, Lymburgia y Tapissier entre otros. En España cada vez se ofrecen más bandas sonoras para obras maestras del cine. Ésta ha sido una meritoria aportación de artesanía audiovisual. Lo más admirable de dicho trabajo, la perfecta sincronización con escena y diálogos así como la antología del repertorio, acorde a la trama. Particularmente, se eligió el kirieleisón y el miserere para aquellas secuencias hondas, de conflicto; tal es el caso de la lectura de la carta o la frase ¡No sois hija de Dios! Se aprecia cómo el conjunto británico diversificaba su estilo con solos, polifonías o texturas subrayadas mediante una melodía; se destaca el momento en que la protagonista pregunta si se va a librar de la prisión. Gran virtud de esta banda sonora es el valor del silencio como recurso, cuya creciente presencia dotó de fuerza al montaje (por ejemplo: para la frase Sola con Dios). Este contrapeso avivaba la expresividad musical bifurcada en obras religiosas convencionales (Salve Regina) y peroraciones o sermones (alusiones demoniacas). Del concierto son reprobables dos cuestiones: la primera, no haber prescindido de cuchicheos y siseos, usados solamente al principio; y segundo, la asignación vocal de un contratenor a Juana de Arco, fórmula desatinada.

Forma Antiqua era responsable del poco conocido oratorio Culpa, arrepentimiento y gracia para la Pasión de Nuestro Señor, de Alessandro Scarlatti. Música que manteniendo sus vínculos con la ópera de Monteverdi se proyecta austeramente hacia la época galante. Aarón Zapico en su doble faceta de clavecinista y director adentraba al público en la esencia dramático-musical del Barroco italiano. Tres voces encarnando alegóricamente la propia conversión del tiempo de Cuaresma: la Culpa, a cargo de la mezzo Adriana Mayer, de buen timbre que mejoró en la segunda parte; el Arrepentimiento, por el contratenor Konstantin Derri, cuyos medios y graves deparaban una interpretación modélica; y la Gracia, por la soprano Soledad Cardoso, ideal en su papel con frases y agudos impecables. Resaltar en primer lugar la cuidada tensión de la trama, favorecida por una noción del canto maravillosa donde la voz se esparcía y fluctuaba con suma naturalidad en los recitativos. Concretamente, el núcleo de la primera parte cautivó con sus originales modulaciones. Pensa al tuo Dio es un aria de mimbres preclásicos que retrataba las excelencias del grupo. También fueron sobresalientes las texturas de la cuerda in pizzicato para describir las tinieblas de la muerte, nombrada como cierre de un pasaje. Puntualizar que en el forte de arias de la Culpa el personaje quedaba eclipsado por la orquesta. No podía ser más halagüeño un concierto como éste, concluido triunfalmente con los tres personajes cantando O, Croce, unica speme.

Marco Antonio Molín Ruiz

Crudo Amor, el nuevo disco de Forma Antiqva

Mundoclasico.com | 10 de marzo de 2016

La pasada semana se presentó en el madrileño Museo Chicote el último disco del conjunto español de instrumentos de época Forma Antiqva, editado por el sello Winter & Winter y dedicado a los duetti da camera del compositor veneciano Agostino Steffani (1654-1728). La presentación contó con la presencia y un pequeño concierto de los músicos implicados en el CD: los hermanos Aarón, Pablo y Daniel Zapico al clave, guitarra y laud, respectivamente; la violonchelista Ruth Verona y las voces de Carlos Mena y Eugenia Voix. Antes de la interpretación Aarón Zapico, director artístico de Forma Antiqva, explicó algunos detalles sobre la gestación del disco.

“Crudo Amor no es solo un disco, es un proyecto que nació hace cuatro años y que, por cómo lo hemos llevado a cabo, creo que es uno de los mejores que hemos hecho”, afirmó Zapico. “Su germen se remonta a Alemania en 2012, cuando estábamos tocando a trío en el festival de Ludwigsburg y su director nos propuso volver el año siguiente, con un repertorio aún por definir. En 2013 Cecilia Bartoli presentó a Steffani ante el gran público, aunque los profesionales ya lo habíamos estudiado y era relativamente conocido. Se nos ocurrió entonces recuperar estos dúos, que contienen una música maravillosa y que nos daban la oportunidad de juntarnos con músicos muy conocidos desde hace tiempo. Y también, por primera vez, con Carlos Mena y Eugenia Boix”.

Zapico definió como “coral” el trabajo que habían realizado en torno a la música de Steffani. “En Forma Antiqva siempre intentamos cumplir a rajatabla una premisa: que cualquier músico que invitemos a colaborar, sea como mínimo igual de bueno que nosotros y a ser posible mucho más, para que podamos aprender de ellos. También huímos de determinadas prácticas, como ocurrió en el CD dedicado a las Cuatro Estaciones de Vivaldi, en las que no había un solista y un grupo que lo acompaña sino un totum revolutum en el que el violín entraba y salía de la orquesta constantemente. Intentamos que todos los proyectos sean muy corales y este también: no son dos cantantes que están siendo acompañados por un ensemble, ni un director tiránico que dice cómo debe hacerse cada cosa. Somos seis personas que estamos haciendo música juntos y que intentamos, y creo que lo logramos, que se nos ponga la carne de gallina mientras lo hacemos”.

Esta actitud camerística también se ha trasladado al aspecto técnico de la grabación, según explicó el productor Stephan Winter. “Hemos intentado recrear un ambiente da camara, de músicos tocando juntos en un pequeño espacio, en una habitación. Queríamos recoger el intimismo y la compenetración vinculada a esta práctica de una forma que resultase muy natural, y para ello hemos utilizado un solo micrófono que recoge la sonoridad de conjunto con gran detalle, en vez de captar varias fuentes diferentes y crear después la mezcla en el estudio”.

El disco recoge un repertorio inédito en el mercado discográfico y se erige en ocasión perfecta para seguir profundizado en el legado de Agostino Steffani, un personaje fascinante que además de músico fue obispo y diplomático. “Agostino Steffani, más conocido como Gregorio Piva en el mundo de la escena lírica, se ocultó bajo muchas máscaras”, explica María Sanhuesa Fonseca, autora de las notas al programa del CD. “Personaje barroco donde los haya, en él convivieron el cantante -probablemente un castrato, con una hermosa voz de tiple que el Conde Tattenbach había descubierto en San Marcos de Venecia-, compositor, obispo, vicario apostólico, confidente... incluso el diplomático que llevó a cabo delicadas funciones de mediación en varias cortes alemanas hasta dejar casi por completo en la sombra su carrera musical. En la sombra, o no tanto. La música de Steffani fue muy admirada, hasta el punto de que un joven Haendel poseía una copia manuscrita de sus duetti da camera, a los que imita en sus propios dúos, escritos entre 1708 y 1712. Muy en su estilo, elegante y diplomático, Steffani reconoció el enorme talento de aquel joven Haendel al que consideró con razón su sucesor operístico”.

En cuanto a los duetti da camera, prosigue Sanhuesa que “escritos a la manera de los de Giovanni Clari (1720) como cantatas a dos voces con continuo, son un hito en el desarrollo de la música vocal profana entre Carissimi y Haendel. Abarcan la mayor pate de su carrera como compositor, y son un desarrollo de la cantata solística italiana del moento, enriqueciéndola con juegos de contrapunto vocal, a la manera de los dos violines solistas de la sonata a trío. Se caracterizan por sus melodías flexibles, un contrapunto elegante y un equilibrio formal perfecto. Su estilo puede compararse al de Stradella, Corelli, Alessandro Scarlatti o el joven Haendel. La mayor parte de estos duetti fueron compuesto antes de 1702. Amorosos y bucólicos, como la cantata italiana de cámara de la época, los duetti utilizan varias combinaciones vocales -soprano y contralto-soprano y tenor, soprano y bajo- con contínuo, y pueden estructurarse hasta en seis parte, entre solos y dúos”.

La salida a la venta del disco, que ya está disponible, va acompañada de una gira de Forma Antiqva, Boix y Mena por algunas ciudades españolas y europeas, donde presentarán el programa dedicado a Steffani.

Mikel Chamizo

Dedicado a Harnoncourt

Heraldo de Aragón | 8 de marzo de 2016

Como era de esperar, Aaron Zapico, al empezar, dedicó el concierto a la figura de uno de los grandes de la música antigua como Nikolaus Harnoncourt, fallecido el sábado, y podemos decir que fue un concierto digno del homenajeado. La sesión sobre el papel era de las que están en el ADN de la Filarmónica: un muy buen grupo de música antigua con un programa de música interesantísima a descubrir, en este caso los dúos de Agostino Stefanni que constituyen la última grabación de Forma Antiqva, que con el nombre de 'Crudo Amor' interpretaron en el concierto en su totalidad.
La música de Steffani merece un lugar en las salas de concierto; no es música menor y denota la inteligencia de un compositor que supo conjugar lo mejor de las distintas escuelas del pleno Barroco europeo. Estos dúos son una música peculiar; por un lado son música de cámara pero a su vez están cargados de una gran fuerza dramática con un trabajo de conjunción entre música y texto digna del discurso operístico.
En todo es gran música plagada de dificultades que aquí sus intérpretes superaron con solvencia. Las protagonistas en estas piezas son las dos voces y en este concierto se contó con dos absolutamente adecuadas. Carlos Mena es uno de los mejores contratenores de la actualidad y su seguridad y musicalidad se impusieron en todo momento, y la montisonense Eugenia Boix está en un momento dulcísimo vocalmente, ya que une un material de soprano lírica carnoso y bello a una técnica vocal brillantísima.
Ambos estuvieron tan musicales como brillantes en las intrincadas coloraturas de Steffani. Junto a ellos, los Zapico y Ruth Verona fueron un auténtico lujo de continuistas redondeando unas versiones ideales. El «Pur ti miro» de Monteverdi cerró una sesión que seguro hizo sonreír a Harnoncourt... allá donde esté.

Juan Carlos Galtier

La espléndida música de Steffani revive en Zamora

La Opinión de Zamora | 5 de marzo de 2016

A las nueve de la noche del pasado viernes, un visiblemente emocionado Alberto Martín inaguraba la cuadragésima edición Pórtico de Zamora rodeado de las personas y entidades que la han hecho posible, entre ellas la Consejera de Cultura de la Junta de Castilla y León, un responsable del Centro Nacional de Difusión Musical, el Alcalde de Zamora y la Concejal de Cultura. Al concierto inagural, denominado "Crudo Amor" y confiado al grupo español Forma Antiqva, asistieron también numerosas personas del mundo de la cultura de nuestro país y un numeroso público, que completó el aforo de la iglesia de San Cipriano.

"Crudo Amor" es, al mismo tiempo, el nombre del último disco de Forma Antiqva, y el título de una de las piezas más interesantes de Agostino Steffani, compositor veneciano afincado en Alemania, de quien se interpretaron diversos dúos para soprano y alto.

Como explicó con acierto y simpatía el director dela agrupación, Aarón Zapico, estos dúos son un compendio de recursos técnicos y expresivos de la Europa del momento, tal y como pudimos comprobar a través de los distintos estadios emocionales ("afectos", por emplear el término propio del barroco), cuidadosamente recreados por las voces e instrumentos. En la construcción y el desarrollo de la forma musical destacaron el contratenor Carlos Mena y la soprano Eugenia Boix, dotados de timbres de naturaleza y colorido muy distintos, pero admirablemente equilibrados en fraseo, dirección e intensidad expresiva. Deslumbró el oficio de Mena, su experiencia y personalidad a la hora de dar cuerpo, vida al recitativo (especialmente en "Dimmi, dimmi Cupido" y "M se nel tuo bel viso"), con un concepto enérgico de la línea y una atención al texto admirable. En la forma de cantar de Eugenia Boix es más destacable el exquisito cuidado de la belleza de la línea, su búsqueda de un empaste y afinación de consonancias y disonancias perfectos con su colega. Ambos músicos demostraron una sintonía especial en la exigente coloratura de "non bastava al Dio d'amore", la magnífica alternancia de caracteres de los solos de "Sol negl'occhi" o el fascinante número final de Placidissime Catene, construido sobre los graves de la tiorba de Daniel Zapico.

El conjunto instrumental Forma Antiqua ha evolucionado considerablemente desde sus inicios y ha hecho un admirable trabajo musical de los distintos dúos. También han tenido el gran acierto de realizar su propia edición de algunos de los más estimables, como Occhi, perché piangete -deliciosa página que se inicia con cromatismos y se construye mediante preciosas líneas acompañadas a distancia de tercera- y la tranquila Placidissime catene. En la puesta en música el grupo reserva pequeños momentos de lucimiento para los distintos instrumentistas: Aarón Zapico destacó en un imaginativo continuo del primer dúo, sus hermanos a las cuerdas pulsadas brillaron en el apasionante final de Crudo Amor -el dúo "È la speme un falso bene", en el que el movimiento instrumental se contrarresta con notas tenidas en la voz-, mientras que Ruth Verona dejaba huellas de su activa atención y reacción al canto en numerosos momentos a lo largo de la velada.

El cálido público del Festival se entregó a los aplausos, que fueron agradecidos con dos bises, entre los que destacó una versión especialmente tierna y apacible (con una viva y contrastante parte central) del conocido dúo "Pur ti miro", de la ópera L'incoronazione di Poppea de Monteverdi, en lo que habría de ser la única interpretación de música no escrita por Agostino Steffani.

Elisa Rapado

Forma Antiqva arrasa en el primer pase del internacional Pórtico

Zamora24horas | 5 de marzo de 2016

El conjunto 'Forma Antiqva' tiene mucha reputación dentro del sonido barroco, por lo que está considerado como la cabeza visible de la nueva generación de intérpretes de música antigua en España. Y así lo demostró este viernes, ante una abarrotada iglesia de San Cipriano.
El punto de partida de la decimocuarta edición del festival internacional de música antigua 'Pórtico de Zamora' ha estado marcado por la agrupación 'Forma Antiqva'. Se trata de un conjunto dirigido por Aarón Zapico compuesto por la soprano María Eugenia Boix y en contratenor Carlos Mena, quienes desplegaron un programa de dúos de cámara del compositor italiano Agostino Steffani bajo el epígrafe "Crudo Amor, pasiones y afectos en la voz de Steffani".

De este modo, la iglesia de San Cipriano de la capital acoge desde ayer, viernes, hasta el próximo domingo el Festival Internacional de Música 'Pórtico de Zamora', que cuenta por tercer año con la coproducción del Centro Nacional de Difusión de la Música, unidad del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, que depende del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Los cinco conciertos que componen el programa de la cita musical zamorana es una de las principales referencias del panorama mundial de la música medieval, renacentista y barroca, irán agrupados bajo el lema "Palabras".

Crudo amor, dulce afecto

El Comercio | 2 de marzo de 2016

En los últimos años, el compositor Agostino Steffani (1654-1728) ha pasado de ser un personaje tangencial en la historia de la música barroca al que se recordaba principalmente como predecesor de Haendel en Hannover, a adquirir una clara notoriedad literaria y musical. En la base de esta nueva revitalización del músico italiano están la novela 'Las joyas del paraíso', de Donna León y las grabaciones de algunas de sus arias operísticas y páginas sacras como el 'Stabat Mater', interpretadas por la mezzo Cecilia Bartoli. El acercamiento de Forma Antiqva a la músiva vocal de Steffani es simultáneo al redescubrimiento internacional del músico. Hoy lo presentan en directo en el Auditorio Nacional de España, en Madrid. Mañana, a las 20 horas, abren la temporada barroca en Oviedo.

La colección de los seis dúos recogidos bajo el nombre de uno de los más destacados, 'Crudo amor', son como pequeñas cantatas de cámara en varios movimientos para sorprano, contratenor y bajo continuo, destinadas a esa idea tan barroca de 'mover los afectos', o lo que nosotros decimos, 'conmover' por medio de la voz y los instrumentos. La temática, heredera del madrigal, son los varios efectos y afectos del amor, desde la contemplación idealizada al sufrimiento amoroso.

La línea del bajo continuo, reforzada por la violonchelista Ruth Verona, sigue en estos duetos 'la manera Zapico': las notas del bajo se enriquecen con improvisaciones melódicas y rítmicas coprotagonizadas por el clave, la tiorba y la guitarra barroca. Fantasía instrumental por lo que el continuo deja de ser un mero esqueleto armónico que soporta la melodía para compenetrarse expresivamente con los recitativos, las arias a solo y las arias a dúo vocales. De las dos voces, la soprano Eugenia Boix posee tres cualidadades muy apropiada para la interpretación de esta música: la primera, la homogeneidad en todos los registros; la segunda, la belleza del timbre y la tercera un lirismo contenido y encantador. Junto a ella, el contratenor Carlos Mena, aporta la naturalidad expresiva, la elocuencia muy musical, especialmente en los recitativos y un delicado equilibrio contrapuntístico. El resultado es un mundo de sutilezas exquisitas, de luminosos contrastes y de una íntima variedad expresiva.

El disco se complementa con tres piezas instrumentales a solo -una para cada hermano Zapico- que separan los diferentes dúos. El primero de estos intermedios es la "Tocatta Terza" de Giovanni Girolano Kapsperger, para tiorba, interpretada por Daniel Zapico, una obra muy cercana en espíritu a los preludios de las suites barrocas para laúd. La segunda pieza instrumental es el "Pasacalles" de Johann G. Ferdinand Fischer, para clave, interpretada por Aaron Zapico, una obra en la que su realización de variaciones sobre un bajo está cercana al espíritu de Bach. El tercero y último, el "Pasacalles" de Francisco Corbetta, para guitarra española, interpretado por Pablo Zapico. Música instrumental que completa lo que podría ser una fiesta musical con música de cámara, en los tiempos de Agostino Steffani.

La magia de los dúos de Agostino Steffani

La Nueva España | 25 de febrero de 2016

Agostino Steffani es un maestro insuperable en el terreno de los dúos de cámara. Al igual que las piezas de su contemporáneo Carlo Maria Clari están escritos en forma de cantata para dos voces, acompañadas de bajo continuo. Verdaderas joyas. El Museo Británico se custodian más de cien partituras con esas composiciones encantadoras. El conjunto asturiano Forma Antiqva acaba de publicar un CD bajo el epígrafe Crudo amor que incluye seis obras de Steffani (CastelfrancoVeneto, 1654; Frankfurt del Meno, 1728) con la dirección y clave de su líder Aarón Zapico y la participación de la soprano María Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena. También incluye obras de Kapsperger, Fischer y Corbetta.

Steffani fue compositor, organista, cantante, diplomático y clérigo. Nació en una familia noble italiana en CastelfrancoVeneto, el 25 de julio de 1654, aunque creció y se educó en Padua. De octubre del 1664 hasta julio del 1667 cantó de soprano en la iglesia de San Antonio, donde probablemente hizo estudios musicales con el maestro de capilla, Antonio dalla Tavola, y con uno de los organistas.

En 1681 escribió su primera ópera Marco Aurelio y en esas coordenadas brilló siempre aunque nunca se llegaron a olvidar, por mal contraste, sus composiciones de cámara como las que ahora ofrece Forma Antiqva. Al rescate del músico acudió, entre otros, la mezzo italiana Cecilia Bartoli, para quien Steffani es un genio, un puente entre Monteverdi y Bach y Haendel. Hace ahora tres años la superdiva ofreció en el Auditorio de Oviedo, bajo el rótulo «Mission», una grabación dedicada al universo de Agostino Steffani. Curiosamente las mayores ovaciones, hasta el delirio incluso, las recibió con las propinas, dos arias de Haendel y una de Vivaldi. Aarón Zapico es un gran músico. Y arriesga. Las grabaciones que dirige se cuentan por éxitos. Considera que Steffani compuso con sus dúos “auténticas obras de orfebrería en las que mostró su gran conocimiento de la voz al combinar el más refinado virtuosismo heredado del bel canto del siglo XVII con la elegancia del contrapunto y el equilibrio formal para obtener una plasticidad sonora llena de fuerza expresiva”. Forma Antiqva formó para la ocasión con Aarón Zapico, en la dirección y el clave; Ruth Verona, violonchelo; Daniel Zapico, tiorba y Pablo Zapico, guitarra barroca. El dudo, ya indicado, fue para la soprano Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena que figuran en la élite española de la música barroca.

Javier Neira

La Tonadilla, esa gran desconocida

Scherzo | 12 de febrero de 2016

Existe la falsa creencia de que la castiza zarzuela, tal y como es conocida de forma mayoritaria, tiene su raíz en la zarzuela barroca, cuando la realidad es que su procedencia hay que situarla en la tonadilla, género exclusivamente español que nació en el siglo XVIII para ser representado en los intermedios de las comedias. Pese a su enorme popularidad durante esa centuria y la siguiente, la tonadilla cayó en el más absoluto olvido y ni siquiera hoy, al rebufo de la recuperación de músicas antiguas que propicia el historicismo, tiene una presencia consistente en conciertos o grabaciones discográficas. Por ello, hay que aplaudir la iniciativa de la Fundación Juan March y del Teatro de La Zarzuela de programar, debidamente escenificadas, tres tonadillas del que seguramente fue, junto a Pablo Esteve, el más insigne exponente del género, el navarro Blas de Laserna (1751-1816). En lo musical, el proyecto corrió a cargo del grupo Forma Antiqva, bajo la dirección de Aarón Zapico, y en lo escénico fue su responsable Pablo Viar. Las tres tonadillas escogidas fueron La España antigua, la España moderna (ambas, a solo) y El sochantre y su hija (a tres). El trabajo de Viar resultó de lo más convincente, a pesar de que lo limitado del proscenio no dejaba demasiado margen de maniobra. Más convincente fue aún la labor de cantantes e instrumentistas, aunque estos últimos habrían podido lucir mucho más si hubieran tenido la posibilidad de ampliar el número de cuerdas (cosas del presupuesto, supongo). Brilló con luz propia la soprano aragonesa Ruth Iniesta y no sólo por su presencia en las tres tonadillas, sino por su desempeño vocal y por su desparpajo actoral, de lo más apropiado para esta música. También es digno de destacar la inmaculada labor de las trompas (Ricardo Rodríguez y Jairo Gimeno), instrumento que, cuando es natural, parece que lo cargase el diablo. Definitivamente, los hermanos Zapico (aunque aquí faltara uno de ellos) han conseguido situar a Forma Antiqva a la vanguardia de los grupos españoles dedicados a música antigua.

Eduardo Torrico

Sechs Kammerduette rund um die vielen Gesichter der Liebe mit Eugenia Boix und Carlos Mena

Online Merker | 11 de febrero de 2016

Cecilia Bartoli (Album Mission) und Philippe Jaroussky sind nur zwei der herausragenden Künstler, die sich in letzter Zeit für die exquisite Musik des exzentrischen Dichters, Sängers, Diplomaten, Bischofs, Apostolischen Vikars und Spitzels Gregorio Piva alias Agostino Steffani mit Erfolg verdient gemacht haben. Aber auch die Krimiautorin Donna Leon mit venezianischem Lokalkolorit hat das wahrlich pittoreske Leben des Barockstars Steffani asl Anlass zu einem Roman genommen. Steffani ist nämlich der tote Held ihres Krimis „Himmlische Juwelen“.

Steffani hat nicht nur 17 Opern (u.a. „Niobe Regina di Tebe“) komponiert, sondern sich vor allem als Schöpfer innovativer Kammerduette einen Namen gemacht, der schon zu Lebzeiten nicht nur Händel bekannt war. Die Kammerduette, von denen einige Kostproben auf der neuen CD Lust auf Mehr machen, sind zweistimmige Kantaten mit Continuo. Sie bilden einen Markstein der Entwicklung weltlicher Vokalmusik zwischen Giacomo Carissimi und Georg Friedrich Händel. Wie der Verlag Winter & Winter zu Recht festhält, zeichnen sich diese Duette „durch lebhafte Melodien, einen eleganten Kontrapunkt und formale perfekte Proportionen aus“. Neben der Bewunderung für große Virtuosität kann man bei Steffani aber auch satte Emotionen aus den Klängen und Farben der Stimmen schöpfen. „Die bittere Seite der Liebe und die Sanftmut genüsslich erduldeter und ersehnter Qualen“ werden im Album „Crudo Amor“ (Die dem Album namensgebende Kantate „Grausame Liebe“ widmet Steffani Sophie Charlotte, der späteren Königin von Preußen) von der fabelhaften Sopranistin Eugenia Boix mit glasklarem instrumental geführtem Sopran und dem Countertenor Carlos Mena besungen. Die Intimität der poetischen Texte und die Melancholie der Musik wird durch die abwechslungsreiche Continuo-Begleitung noch einmal klanglich differenziert vertieft. Das Ensemble Forma Antiqua unter der Leitung von Aarón Zapico ( es brillieren Ruth Verona Violoncello, Daniel Zapico Theorbe, Pablo Zapico Barockgitarre, Aarón Zapico Cembalo) zeigt, was es heißt, ein aufeinander bestens eingespielter „Familienbetrieb“ zu sein. Die Instrumentalisten könne dann noch selbständig bei Stücken wie der „Toccata Terza“ von Giovanni Girolamo Kapsberger, der „Passacaglia“ von Johann Caspar Ferdinand Fischer oder der „Passachaglia“ von Francesco Corbetta zeigen, was sie drauf haben.

Diese – wie bei Winter & Winter nicht anders zu erwarten – in jeder Hinsicht schön editierte CD bildet einen weiteren wichtigen und gelungenen Markstein der aktuellen Steffani-Renaissance.

Dr. Ingobert Waltenberger

Un gran concierto en pequeño formato

Platea Magazine | 4 de febrero de 2016

Vitoria-Gasteiz es una ciudad apenas inmersa en los circuitos de la música clásica. A ello colabora la falta de infraestructuras adecuadas para conciertos sinfónicos de envergadura y funciones líricas pues el Teatro Principal, la mayor de las actualmente disponibles, está obsoleto en el aspecto técnico, no llega a las mil localidades y dispone de un escenario minúsculo, como ha quedado demostrado en cualquier concierto sinfónico-coral, donde los componentes de los coros han de apiñarse unos encima de otros.

El proyecto de auditorio –o, como pomposamente quiso llamarse, el Palacio de Artes escénicas- nunca pasó de ser solo eso, un proyecto. La inoperancia de los equipos de gobierno municipales de la época fue evidente y palmaria; se fue capaz de discutir sobre la obra a interpretar en la hipotética inauguración del mismo mientras aun no se había colocado una sola piedra y no se contaba con el dinero suficiente.

La música clásica llega a la capital alavesa, por lo tanto, de forma medida, como a cuentagotas. Y cuando un proyecto de calidad llega a nuestro teatro vemos además como la respuesta del público es relativa. Así, la presencia de Forma Antiqva, bajo la dirección de Aarón Zapico y del contratenor de la ciudad Carlos Mena parecía reclamo suficiente para llenar el teatro, lo que por desgracia no ocurrió, aunque la entrada no fuera, ni mucho menos despreciable.

Y eso que el concierto nos dejó un sabor de boca inmejorable. Forma Antiqva, con una formación minúscula (dos violines, viola, violoncelo, archilaúd, clave y oboe d’amore solo en la primera parte) nos ofreció un recorrido por la música barroca tanto del ámbito germano (Bach y Haendel) como italiano (Vivaldi y Caldara, en el bis). Tal exigua formación nos ha permitido disfrutar de una de las características del grupo cual es, junto a la austeridad –bien entendida, por ser el grupo ajeno a alardes gratuitos o concesiones “populares”- una transparencia de líneas evidente, donde seis/siete solistas eran capaces de ensamblar sus instrumentos hasta convertirse en una unidad de sonido extraordinario.

Forma Antiqva supo dibujar de forma diferenciada ya la sobriedad de Juan Sebastián Bach, ya el dinamismo contenido de Georg Friedrich Haendel o finalmente la alegría mediterránea de Antonio Vivaldi, y encontró en la voz del contratenor Carlos Mena el colaborador necesario para llevar el concierto a buen puerto. Fue hermoso disfrutar de la generosidad de todos, cantante e instrumentistas, al servicio de la música y huyendo de protagonismos innecesarios.

El contratenor Carlos Mena estuvo magnífico en la paleta de colores distinta ofrecida durante el concierto, acertando tanto con el punto conmovedor de la cantata Ich habe genug, BWV 82 como en el aspecto mundano de la cantata profana Cessate, amai cessate RV 684, de Vivaldi o en el salmo del mismo compositor Nisi Dominus, RV 608. A destacar la calidad de los recitativos, perfectamente delineados y la maestría en la distinción de los momentos dramáticos frente a los más prosaicos, con filados que evidenciaban la calidad técnica del contratenor gasteiztarra.

El concierto, que incluyó dos breves Concerti Grossi, de Haendel, se abrió con el Concierto para oboe d’amore BWV 1055, de Juan Sebastián Bach que fue brillantemente interpretado por un miembro del grupo que, por desgracia, no puedo concretar pues el programa de mano ofrecido resultó deficiente al omitir los nombres de los instrumentistas y aunque Carlos Mena tuvo el detalle de hacerlo en los aplausos finales esté cronista no pudo retenerlos. También en estos pequeños detalles se cuidan intérpretes, música y público.

Afortunada puesta al día

Crítica: Trilogía de Tonadillas de Blas de Laserna en la fundación Juan March | 10 de enero de 2016

Por Arturo Reverter
Madrid. Fundación Juan March. 8/1/16. Teatro Musical de Cámara. Trilogía de Tonadillas de Blas de Laserna: La España antigua, El sochantre y su hija y La España moderna. Ruth Iniesta, Juan Manuel Padrón y Manuel Mas Dirección musical, Aarón Zapico. Dirección de escena: Pablo Viar. Escenógrafo: Ricardo Sánchez Cuerda. Forma Antiqva.

Gracias a la labor que en los años veinte y treinta del pasado siglo llevaron a cabo estudiosos como el compositor Julio Gómez y el musicólogo José Subirá y a la atención que en estos días prestan a la materia investigadoras como Elisabeth Leguin o María Cáceres-Piñuel, la llamada tonadilla escénica no ha sido olvidada y, en los tiempos más recientes, después de largos periodos de ausencia, parece que vuelve a interesar; como género representativo de la música popular, de la denuncia social, de la ligereza vocal y de la espumosidad expresiva conectadas con las tendencias estéticas vigentes a lo largo del siglo XVIII y con las apetencias del oyente espectador de la época. Y, en ciertos casos, como reacción a la dominación exterior.

Conocida es la relación y aún el parentesco que esta breve y cada vez más autónoma forma músico-escénica, mantuvo en sus modestos orígenes con la zarzuela, que no llegaría ser un género perfectamente conformado, moderno, hasta mediados del XIX y que heredaría formulaciones, técnicas, desarrollos y tratamientos musicales y argumentales de esas piezas sandungueras y populares, tan importantes durante más de setenta años y clave para la configuración de la denominada escuela española de canto, que, como se sabe, tuvo su máximo impulsor y creador en Manuel García, que se nutrió en un principio, como cantante y actor de tonadillas y géneros vecinos, de la veta tradicional española, que supo más tarde, luego de sus experiencias parisinas y su preocupación por estudiar directamente en Nápoles los fundamentos del belcantismo, sintetizar en una poderosa escuela los conocimientos aprendidos y aprehendidos.

La tonadilla había evolucionado desde la canción suelta, a solo, con acompañamiento de guitarra, a la pieza representada, en la que intervenían habitualmente uno o dos cantantes, en este caso generalmente hombre y mujer. La temática era muy española, con aires de signo popular. Sucedió que, paulatinamente, estas piezas fueron abriéndose a las influencias italianas, que llegaban a la península de la mano de los cantantes, directores y compositores transalpinos. La estructura de los números, la línea melódica y a veces los asuntos estaban con frecuencia impregnados de esas influencias. Luis de Misón, Pablo Esteve y Blas de Laserna crearon multitud de obras de este tipo.

El citado Subirá la definía así la tonadilla: “Producción literario-musical que comenzó a fructificar hacia 1750 y durante medio siglo floreció esplendorosamente para caer pronto en el olvido profundo. Las tonadillas se caracterizaban por ocupar buena parte de la totalidad de los intermedios teatrales en las representaciones de comedias y por tener vida propia e independiente, a la vez que una extensión relativamente considerable, debido a la diversidad de piezas musicales que integraban cada obra. En sus albores apenas es otra cosa que un número de poca longitud, que aparecía intercalado en el sainete o servía de conclusión; se cantaba acompañado a la guitarra y carecía de acción. Bien pronto dilata la tonadilla escénica su amplitud y durante los postreros años puede ser considerada una breve ópera cómica en un acto, con acción teatral y desarrollo casi siempre libre de complejidades. Seguidillas finales, con amplio desarrollo en la parte central, en forma de polaca o desarrollo libre.”

Un buen ejemplo de este tipo de obras, ya de estructura algo compleja, es El majo y la italiana fingida de Laserna de 1778. En ella se advierten esas influencias foráneas comentadas. No olvidemos que para esas fechas ya hacía mucho que habían desembarcado en nuestro territorio los italianos. La primera compañía que visita oficialmente la corte lo hace en 1703. El marqués de Scotti adquiere una relevancia enorme en la política programadora y selectora de obras e intérpretes. Se habían abierto ya los teatros del Buen Retiro y de Los Caños del Peral (1708).

Es evidente que el género hispano, por muy influido que estuviera por lo italiano, necesitaba de unas condiciones interpretativas muy especiales y muy españolas. Los servidores de estas piezas eran más actores -que tenían que hablar y mucho- que cantantes, pero, ante la necesidad que se les planteaba, cantaban, en principio como dios les daba a entender y más tarde con técnicas aprendidas a su modo de los maestros italianos. Nace así la importante figura del actor de cantado, de estilo muy español; artistas cómicos, excelentes actores de verso, expresivos y desgarrados, que poseían al tiempo facultades vocales sobresalientes, bien que su técnica no fuera en ocasiones mucho más allá de poder servir con cierto decoro y dignidad los solos cantados, las coplas o canciones con las que se construían musicalmente las tonadillas o las posteriores y evolucionadas zarzuelas. Tengamos en cuenta, cara al futuro del género, que personajes que frecuentemente se interpretan por cantantes, no actores, tienen un origen que se remonta precisamente a esa tradición tan española. Ahí está el ejemplo impar de Don Hilarión, el rijoso boticario de La verbena de la Paloma de Bretón, una zarzuela chica de finales del XIX. Ha de ser justamente eso: un actor que canta; aunque lo haga con voz insuficiente o ajada; aunque desafine un poco. Es un característico; como tantos tenores cómicos de zarzuela. Actores que siguieron, a veces a su pesar, los procedimientos de estilización de los enemigos italianos y que acabarían triunfando también, con los años, en la ópera. Naturalmente fue muy importante la venida a Madrid de algunos de los divos de la época, los castrati en primer lugar, como Caffarelli y, sobre todo, Farinelli.

Artistas como La Caramba, Briñoles o Garrido arrasaban ante los públicos, que los seguía calurosamente. Debían de poseer, en efecto, una muy ajustada técnica de canto, más o menos ruda, pero eficaz. Tomas Bretón opinaba en su conferencia Orientación de nuestro arte lírico, pronunciada muchos años más tarde en el Ateneo madrileño, que el hecho de que las tonadillas, tan españolas, “en punto a dificultad vocal cedan muy poco a algunas de las afamadas óperas italianas del tiempo, revela que la enseñanza debía de estar muy cultivada.” Y decía luego el compositor: “No conozco hoy ningún cantor español capaz de cantar bien lo que cantaban los mejores tonadilleros de aquella época.” Nuestros cantantes, en definitiva, como se ha apuntado, se unieron a los extranjeros en el río único de la pureza del canto y en la búsqueda del mayor brillo y claridad de emisión.

Y a que esa pureza canora se acrecentara contribuyó no poco Blas de Laserna, quien en 1776 obtuvo el cargo de “músico” en la compañía de Eusebio Rivera, sucediendo en el puesto a Antonio Guerrero y, que por un salario de nueve reales diarios, tenía que ocuparse de enseñar a los cantantes, ensayar las obras y dirigir en las representaciones. No cabe duda de que esa labor le obligaría a estudiar y a penetrar en mayor medida en los misterios de la voz y a comunicar sus conocimientos a esos tonadilleros ayunos de técnica a la hora de enfrentarse a líneas vocales nada fáciles, en muchos de los casos tomadas, como se ha apuntado, de la práctica italiana. Algo que queda meridianamente expuesto en las tres tonadillas de este autor que hemos tenido ocasión de ver y escuchar en la Fundación March de Madrid a lo largo de un espectáculo coproducido con el Teatro de la Zarzuela, en ese loable tacto de codos ya iniciado la temporada pasada.

Se han elegido para la ocasión y con buen acierto tres tonadillas muy significativas. Por un lado el díptico La España antigua, de 1784; por otro, La España moderna, de 1785, dos caras de la misma moneda, podría decirse. Alegóricas y críticas de una realidad circundante. Un canto a las virtudes y bondades del pasado frente a los vicios del presente en aquella composición; una loa a lo actual en ésta. Hay diferencias en cuanto a la música, más seca y decidida en la última; aunque en ambos casos se parte de parecidas premisas creativas y se culmina con las típicas seguidillas manchegas, que tienen un doble signo en La España antigua: lo folklórico en primer lugar, lo galante en segundo término. Siempre de la mano de una escritura firme, estilizada y grácil, que los números anteriores ha desplegado hermosas cantilenas y trazado ágiles volutas belcantistas.

En La España moderna, de líneas más secas y cortantes, el compositor, apunta Le Guin, parece querer plasmar una suerte de parodia de lo galante. Aunque, no podía faltar, el cierre se organiza de nuevo sobre el compás ternario de la seguidilla. A la postre, todo se remata con unas seguidillas pastoriles, a semejanza de lo sucedido en la tonadilla precedente. Laserna fue poroso aquí al estilo más cosmopolita del momento, con pasajes virtuosos, llenos de ligereza, con divertidos contrastes. Al final, lo que queda, tras escuchar las dos obritas, es la sensación de que la discusión entre antigüedad y modernidad se resuelve a través del mestizaje.

Muy diferente es la tercera seguidilla, El sochantre y su hija, de 1779, que en estas representaciones de la Fundación March se sitúa en medio, lo que quizá reste fuerza a la contraposición antigüedad-modernidad. Es una obra bien distinta que requiere la presencia de tres cantantes y que discurre sobre un tejido instrumental y vocal constituido por breves episodios. Demuestra el dominio de Laserna sobre los estilos cómicos en boga. Una crítica abierta a la institución matrimonial, con guiños metateatrales y un furor bufo casi destructivo. Los diálogos, las construcciones formales, los pequeños cánones, el entramado vocal-instrumental están delineados con sapiencia, soltura y desparpajo. Las seguidillas que coronan la tonadilla sí tienen que ver con el asunto debatido.

La estrella de la función fue, sin duda ninguna, la soprano lírico-ligera Ruth Iniesta, dueña de una voz muy clara, de centro frágil y agradable y de agudo sonoro, restallante, luminoso. No sabemos qué semejanzas tendría con su antecesora de siglos, la célebre en su época Joaquina Arteaga, creadora de las tonadillas a solo, dueña, según se cuenta, de una voz flexible y extensa y de un arte de canto singular, superior a la media de las tonadilleras del momento. Las diversas florituras, las agilidades, la línea gentil, sinuosa, spianato o concitato, no tuvieron problemas para Iniesta, que incorporó asimismo a la traviesa y pícara hija del sochantre. Éste personaje fue cantado y sobreactuado por Manuel Mas, un barítono de tinte oscuro y opaco, tonante y vigoroso, aunque no siempre afinado y cuadrado. Algo que figura también el debe del tenor Juan Manuel Padrón, en la parte del barbero pretendiente. Timbre pálido y emisión dudosa, en una interpretación a la que no le faltó el oportuno gracejo.

En esta producción todo se desarrolla en un salón decimonónico, de paredes enteladas, dentro del que se suceden los acontecimientos, bien movidos por el regista Pablo Viar, que perfila una triple acción continua iniciada en la época de composición y cerrada en la actual. Un único espacio escénico creado por Ricardo Sánchez Cuerda, con bien manejada iluminación (de Viar y Fer Lázaro), con bellos y alusivos figurines de Gabriela Salaverri y con la presencia dominante, y un algo facilona, al fondo del escenario, de un perfil de la parte superior del mapa de España, que se recorta y se adorna de luces en ciertos estratégicos instantes.

Todo funcionó bastante engrasado, esa es la verdad. También, claro, gracias a la labor musical de primer orden de Aarón Zapico, autor de la revisión de las partituras y conductor desde el clave del espectáculo. Las distintas formulaciones vocales e instrumentales fueron perfectamente ahormadas por su mano, que supo distinguir e imprimir con su personal sello los distintos metros que animan las obras. Ese dominio de la agógica, ese control del discurso alla breve, ese saber respirar con las voces sin dejar que el latido continuo de la música cese es unos de sus patrimonios. Como lo es aquí la idea de entreverar algunos momentos de las tres tonadillas de músicas instrumentales de otros autores, entre ellas tres piezas del hoy muy reconocido violinista y compositor del XVIII Vicente Basset, y un Adagio primoroso, de maravilloso lirismo e intenso colorido, del alemán Karl Friedrich Abel, no recogido en el programa.

Todo lo dicho redundó en beneficio del resultado final, al que, naturalmente, contribuyó la elección de un excelente plantel de músicos, constitutivos del eventual conjunto barroco Forma Antiqua, de sonoridades frescas y agrestes. Merecen que citemos, en esta ya larguísima crónica, sus nombres: Guillermo Peñalver y Antonio Campillo, traversos; Ricardo Rodríguez y Jairo Gimeno, trompas; Daniel Pinteño y Pablo Prieto, violines; Guillermo Martínez, violonchelo, y Pablo Zapico, guitarra barroca. Una última cosa: programa de mano modélico, con mucha información e importantes artículos de la mencionada Elisabeth Le Guin y María Cáceres-Piñuel. Y con los textos cantados.