Prensa Press 2015

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Ópera: Dido & Eneas (a hipster tale) de Henry Purcell

Público | 20 de diciembre de 2015

Director musical.- Aarón Zapico
Dramaturgia y dirección de escena.- Rafael R. Villalobos
Intérpretes.- Adriana Mayer. Diego Blázquez. Sandra Redondo. Aurora Peña. Konstantin Derri. Ursula Bardiowska. Thiago Vaz. Javier Povedano
Músicos.-
Blanca Fernández. Alfredo Ancillo. Cristina de Mingo. Elisa García Tejedor. Arantxa Mugica.
Forma Antiqva.-
Daniel Zapico. Pablo Zapico. Aarón Zapico

Mis hijas van creciendo. Como siempre.
Esto, que sin duda es un regalo, tiene algunas pérdidas, entre otras, la de asistir a los espectáculos teatrales infantiles.
Quien haya leído alguna vez este blog, sabrá de mi teoría y beligerancia por defender la necesidad de una educación teatral digna y respetuosa con el público infantil. Y también que, gracias a gente como Aracaladanza, Etcetera, La Baracca etc le debo a este género algunas de mis experiencias escénicas más gozosas.
Todavía me queda alguna posibilidad como asomarme al Programa Pedagógico del Teatro Real de Madrid, en el que propuestas, como esta, pueden alargarse hasta rozar la adolescencia.
Es una suerte. O lo ha sido ayer. Porque este Dido y Eneas, subtitulado A hipster tale, reúne los valores a tener en cuenta para apoyar este tipo de iniciativas.
Por un lado, muy importante, no se pierde el respeto a la pieza por dirigirla a otro tipo de público. La ópera es la ópera y como tal se presenta, musicalmente elaborada, con calidad y exigencia, apurando la belleza vocal y su nivel de dificultad. No hace falta ( lo que generalmente no es más que una excusa ) vulgarizar una pieza para hacerla asequible. Este Dido y Eneas es una producción operística sólida, independientemente de a quien va dirigida. Sí hay una reinterpretación del texto ( simple, adecuada, ejemplar ) pero para eso no hace falta jugar con niños, dadas las barbaridades que en los últimos años hemos visto en el mismo escenario.
Trasladar la trama a una fiesta infantil de cumpleaños ( con bullyng por medio ) no es más atrevido que aquel elisir de amor en una playa ibicenca u otras ocurrencias similares. Además aquí está justificado, si atendemos a la limpieza del mensaje.
En segundo lugar, fundamental, respeto al público. Porque estos sean menores no se les puede contentar con cualquier cosa. Al reves, carecen de prejuicios para trasladar su reacción màs epidérmica. Pues bien, esta producción es colorista, viva, visualmente brillante, utilizando con inteligencia el gran escenario de el Real y su enorme fondo como pantalla para estupendas proyecciones. Se puede vivir esta hora de función como una experiencia sensorial en la que hay mucho de juego y algo de magia.
Lo dicho. He tenido suerte. No me queda mucho. Pero ayer pude asistir a una excelente y divertida representación de la ópera de Purcell Dido y Eneas. Punto. También la disfrutaron un montón de niños. Era fantástico ver el teatro así.
Y nadie tuvo que sonrojarse, ni pensar a la salida que por lo menos había servido para cumplir con los pequeños durante sesenta minutos sentados. Sirvió para mucho más.

De fandangos y folías

Líneas adicionales | 30 de noviembre de 2015

A Coruña lleva 111 años nutriendo su filarmonía (pasión por la música, según el Diccionario de la RAE) en la mesa servida por su Sociedad Filarmónica; al menos en buena parte. Una labor en la que ha tenido que lidiar con todo tipo de situaciones y alos lógicos altibajos de más de un siglo de existencia. Toda una larga serie de andanzas sociales, artísticas y económicas que –volviendo al DRAE y en alguna acepción de cada término- bien podríamos titular como Fandangos [1] y Folías [2].

Entre estas situaciones, destaca la negativa influencia que la llamada crisis económica ha ejercido sobre la cultura, especialmente perjudicada desde hace ya un lustro largo. La situación se ha visto agravada en el caso de la Filarmónica por los problemas de financiación sufridos por su principal sustentador económico, el Consorcio para la Promoción de la Música, a causa de un modificativo de crédito promovido del Ayuntamiento de A Coruña. Aun así, la Filarmónica prosigue con su labor -en momentos como estos, realmente numantina- de suministrar a los melómanos coruñeses las necesarias dosis de solistas instrumentales y música de cámara.

Fandangos y folías fueron principio y final del precioso programa preparado por Forma Antiqua en su formación de trío de cuerdas pulsadas [3]. Clave, tiorba y guitarra barroca, tañidos por los hermanos Zapico –Aarón, Daniel y Pablo, respectivamente- trasladaron a los filarmónicos coruñeses, como en un vuelo de danzas, a plazas y salones de los siglos XVII y XVIII.

El repertorio seleccionado para el concierto del martes 24 está escrito originalmente para solos de cada uno de los tres instrumentos, siendo la totalidad de las versiones ofrecidas transcripciones del grupo. Para ello, cada uno de sus integrantes ha elegido obras escritas originalmente para su instrumento, arreglándolas para el conjunto.

En sus interpretaciones es de destacar cómo, en las transcripciones y arreglos, se materializa la idea de conjunto a través del empaste de sonido y la sucesión de solos de cada instrumentista. Así, el garbo de los fandangos se hace materia audible en las agilidades de filigrana del clave de Aarón, en la rítmica y los solos de la guitarra de Pablo y en la rotundidad de los bajos de la tiorba de Daniel.

Con sus diferencias, naturalmente.
En las piezas de aire lento, como la Passacaglia de Kapsperger (qué precioso el solo de tiorba inicial), el rigor estilístico parece querer transportar al auditorio a un salón real donde la música llenaba de belleza el ocio de la corte. O lo entretenía elegantemente con danzas como el Bayle del Gran Duque. Y, tantas veces, con la riqueza melódica de las improvisaciones y las Diferencias, nombre tradicionalmente usado en España para el género variaciones, como las que Concerto Zapico bordó sobre la Capona y Ciaccona de Santiago de Murcia o sobre la Folía, seguramente la más europea de nuestras danzas de la época por su repercusión en la música de grandes autores como Haendel, Bach o Corelli.

El final del concierto tuvo la serena visión sonora de otra obra del género, las Folías gallegas de Santiago de Murcia, en las que los bajos de la tiorba emularon con un aire levemente nostálgico los del roncón de la gaita, mientras la guitarra entretejía la danza, como sólo lo harían los pies de la bailarina mejor formada, o marca su ritmo como la más hábil instrumentista de pandeireta. El concierto tuvo el remate “en alza” de un Fandango de Scarlatti con ese peculiar aroma tan español, que tendría su mejor vástago en la música del Padre Soler, y de la animación del Canarios que regalaron como bis.

Julián Carrillo Sanz

[1] 5. m. coloq. Bullicio, trapatiesta.
[2] 3. f. desus. Locura.
[3] Durante el concierto, los intérpretes explicaron por qué el clave es un instrumento de cuerda pulsada, algo que se desarrollará en una siguiente entrada a publicar próximamente.

"Forma Antiqva" vuelve al origen

La Nueva España | 12 de octubre de 2015

Los hermanos Zapico ofrecieron un concierto a beneficio de Cruz Roja en el Conservatorio del Valle del Nalón, donde iniciaron su formación musical.

Los hermanos langreanos Aarón, Pablo y Daniel Zapico -integrantes de "Forma Antiqva"- regresaron a casa para reencontrarse con sus orígenes. Con una exitosa trayectoria de tres lustros a sus espaldas que les ha llevado a dar conciertos por todo el mundo, ayer volvieron al Conservatorio del Valle del Nalón, el mismo en el que iniciaron sus formación musical, para ofrecer una actuación solidaria que tenía como objetivo recaudar fondos para Cruz Roja. La actividad estaba impulsada por la Asociación "Aula de Música Antigua". Los componentes de "Forma Antiqva" estuvieron acompañados por la soprano María Eugenia Boix, el contratenor Carlos Mena y la violonchelista Ruth Verona.

El anterior concierto de "Forma Antiqva" en Langreo se celebró en 2012, en los salones de la Sociedad La Montera de Sama y se notaba que había ganas de volver. "Llevamos toda la mañana recibiendo muestras de afecto de la gente. Estamos desbordados por todo ese cariño y la verdad es que es muy emocionante tocar en casa", explicó Aarón Zapico antes de la actuación. Y añadió: "También es muy especial actuar en el Conservatorio en el que iniciamos nuestra formación como músicos".

Zapico expresó su deseo de que el concierto sea "un punto de partida" para estrechar los lazos de la formación con el concejo en el que nació: "Hemos tocado en todo el mundo y es una pena que no podamos hacerlo con más frecuencia en Langreo. Nosotros estamos dispuestos a colaborar con el Ayuntamiento y con el Conservatorio en las actividades que se puedan poner en marcha, ya sean cursos o conciertos".

El éxito alcanzado por "Forma Antiqva" no deja de sorprender a sus componentes: "Cuando empezamos sólo queríamos tocar la música que nos gustaba". Incluso el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, manifestó ser seguidor del grupo en la visita que realizó la pasada semana a La Felguera. "El hecho de que le guste la música es bueno porque eso demuestra que tiene sensibilidad, algo muy positivo para un político. Tendremos que mandar un lote de discos a Ferraz", apostilló con humor Zapico.

M.Á.G.

Crudo amor y puro afecto

Pablo, la música en Siana | 12 de octubre de 2015

Amparo Antuña Asenjo, directora del conservatorio langreano, hizo la presentación de un concierto muy especial por ser la casa de la familia Zapico, comenzando por Eloy Zapico, el patriarca que en sus tiempos de presidente de la AMPA con sus hijos estudiando en ella, organizaba talleres de construcción de instrumentos antiguos (Manuel Ángel Paz lo sabe bien) que cautivarían a los mellizos, organizando un ciclo de Música Antigua cuando casi nadie había escuchado conceptos como música historicista y buscando recursos económicos para un conservatorio que trajo al mecenas Jaurés, hoy dando nombre a este centro que acogía un concierto con tres de sus ex-alumnos más famosos e internacionales. El auditorio se quedó pequeño para recibirlos como se merece, con alumnos y claustro de profesores incluidos, recién acabada la grabación del CD que llevará el título de "Crudo amor" para el sello Winter&Winter con unos intérpretes de verdadero lujo.
A Steffani muchos le han descubierto por Cecilia Bartoli pero los Zapico le tienen en el repertorio haciéndolo suyo y realizando ediciones propias como la mitad de las escuchadas en una tarde dominical cercana, emocionante y donde la "Teoría de los afectos" tomó cuerpo sonoro como pasión del alma llena de toda la intensidad posible, un concierto que pude disfrutar dentro del XVII Festival de Música Antigua de Gijón el 15 de julio de 2014 y que en Sama resultó especialmente distinto.

A la formación original más la "hermana" Ruth Verona, tan de la familia como ellos, sumábamos dos voces idóneas para esta música y en estado de gracia: la oscense (de Monzón) Eugenia Boix, madurez y magisterio en cada frase, auténtica delicia canora, y el vitoriano Carlos Mena, un contratenor de registro único capaz de convencernos que su voz tiene la naturalidad negada antaño, con un color propio hermoso en todo su amplio y poderoso registro.

La cercanía del inmenso trabajo para un programa ya rodado más todo el previo a la grabación en el Auditorio de Oviedo, suponía dominar las obras al detalle, algo que se transmitió en todo: respiraciones, agilidades a dúo imposibles, finales dejando flotar en el aire cada acorde, recitativos alternando el virtuosismo de los cuatro instrumentistas para una variada y eficaz paleta diferenciadora de cada pentagrama, alternancia de efectos y afectos en las seis "cantatas", entendimiento entre los intérpretes y sobre todo la complicidad de un público emocionado que nunca tuvo prisas en aplaudir, dejándonos un concierto irrepetible.

Abría Begl'occhi, oh Dio, non più con un duetto perfectamente ensamblado y alternancias con alto y soprano siempre con el subrayado adecuado del cuarteto instrumental. Dimmi, dimmi, Cupido tiene edición propia lo que se reafirma por el papel de acompañamiento y solos instrumentales hechos a medida y cuidando cada fraseo e intención textural, cuatro números con recitativos y dúos de unos cantantes empastados como si llevasen toda la vida cantando juntos, la carnalidad de la soprano junto al calor del alto y el subrayado del chelo de aire veneciano. Otro tanto en Occhi, perché piangete? con tres movimientos donde el Allegro está en el central para degustar afectos en estado puro, el cello de Ruth una voz más cuando no "tubo de cuerda" completando tímbricas diría que orgánicas precisamente por la edición tan trabajada de Forma Antiqva, colores específicos en la guitarra de Pablo al inicio, el clave de Aarón antes del lento o la tiorba de Daniel completando un oropel aterciopelado de presencia mientras Mª Eugenia y Carlos ponían figura y contestación a la poética pregunta del título, "ojos, por qué lloráis?"...

Crudo Amor es la cantata estrella de las elegidas, completísima con ocho números llenos de subidas y bajadas de tensión y emoción, calor y color, verdadera fresco sonoro donde las pinceladas de la cuerda son perlas adornando las voces solistas, tapices y oropeles barrocos con la mejor expresión musical posible, combinaciones y contrastes llevados al máximo cual ópera de cámara, intervenciones instrumentales atentas al sentimiento y virtuosismo vocal. Imposible detallar pero no quiero olvidar el endiablado arioso de Carlos Mena Egualmente mi nega frente al aria Oh, toglimi la speme de Mª Eugenia Boix con un acompañamiento de clave digno de las grandes óperas barrocas, agilidades y adornos en todos, solos o a dúo para degustar antes del final en un caminar antes de correr, como las propias líneas de canto rotas tras la calma, especialmente al cantar "speme lusingare" con la guitarra de Pablo rasgueando cual folia inconclusa y sorpresiva dotándola de un ritmo marca de la casa.

Aún quedaba mucho drama por degustar, Sol negl' occhi para solaz de Ruth "chelo bachiano" seguido de la tiorba cautivadora de Dani dando entrada a los juegos amorosos de Mª Eugenia y Carlos en cuatro números de pureza barroca, líneas claras pese al adorno innato y casi imposible tanto en voces como instrumentos, virtuosismo lleno de musicalidad y colorido, más el último Placidissime catene en edición propia, nueva explosión de color con las agilidades sonando a uno, búsqueda de tímbricas únicas en los cinco números perfectamente fraseados. Una verdadera delicia comprobar el entendimiento de estos músicos.

Y la propina todo un regalo, el dúo Pur ti miro, Pur ti godo de "La coronación de Poppea" (Monteverdi), con tantas similitudes con Steffani, entrando las voces de Poppea Boix y Nerón Mena por el patio de butacas mientras el cuarteto de cuerda preparaba la alfombra espiritual para envolvernos en esa melopea sentimental y bellísima con la música interpretada por Forma Antiqva ¡siempre en forma en estos 15 años!.

Pablo Álvarez

La expresividad en forma 'antiqua'

Desde Soria | 22 de septiembre de 2015

La música antigua por fin ha encontrado su espacio en nuestro Festival con un ciclo de tres conciertos de los que vamos a poder disfrutar en la presente edición; para ello, qué mejor manera de comenzar este ciclo que con la presencia de los hermanos Zapico, quienes hicieron disfrutar a los asistentes a la nueva sesión matinal del domingo en el Aula Magna Tirso de Molina.

El concierto se estructuraba en torno a su trabajo Concerto Zapico sobre música ibérica para consort de continuo que, aunque fue presentado en 2010, sigue cosechando éxitos en todas sus actuaciones. Fue un placer escuchar a Pablo a la guitarra barroca, Daniel a la tiorba y Aarón al clave, además de contemplar estos instrumentos, tan bellos estéticamente, a la par que poco frecuentes en nuestra ciudad.

La expresividad y los tres instrumentos, fusionados en lo que parecía ser uno solo, consiguieron que los asistentes al concierto pudieran cerrar los ojos, viajar en el tiempo hasta los albores del barroco en España y recordaran a esas camerate familiares italianas tan típicas de la época, en las que, como el propio Aarón indicó, las transcripciones para los instrumentos de los que se disponía eran de lo más común, a pesar de lo que los musicólogos y los críticos más puristas puedan objetar.

La elaboración del programa se configuró en torno a danzas de los siglos XVII y XVIII, de compositores como José de Nebra, Santiago de Murcia o Gaspar Sanz, agrupadas por pares, con una alternancia entre danzas lentas y rápidas, a las que se sumó una interpretación técnicamente perfecta, y en la que la labor de ninguno de los integrantes de esta formación destacó más que la del otro, puesto que las partes más virtuosas de guitarra o tiorba quedaron arropadas por un excelente acompañamiento al clave, al igual que los acordes de la tiorba en su registro grave.

Ante los insistentes aplausos del público tras el popular Fandango de Domenico Scarlatti, los hermanos Zapico premiaron al público con dos bises y demostraron que la simpatía y la cercanía no están reñidas con el trabajo bien hecho, aún tratándose de uno de los grupos de música antigua más reconocidos del momento. Seguro que continúan con su brillante carrera.

Ikuzgailuaren erritmoan

Berria | 6 de agosto de 2015

Zapico anaiak, komentuko kaperatik irten eta jendetza agurtu ondoren, erdi ilunpean zeudela konturatu ziren. Argiztapena falta eta horren beharra ez zen ezinbestekoa izan. Argia partitura irakurtzeko premiazkoa da, baina, Aaron Zapicok adierazi zuen bezala, ehun kontzertuko zama daraman egitarau honek ez du argi beharrik. Hirukoteko zuzendariak argibide zehatzak eman zituen: ez da obra originalik entzungo; denak moldaketak izango dira klabe, tiorba eta gitarra barrokorako eginak. Hasiera ona, bikain, lehen pieza freskoa, Jose Blasco de Nebrarena, eta itxaropentsu gindoazen hurrengorantz. Santiago de Murcia, Gaspar Sanz, Giovanni Girolamo Kapsberger eta abarren musikak igarotzen joan ziren, itxuroso, joko dantzan, gertutasunetik hurbil. Hori bai, gitarraren inprobisazioak alboan zuen tiorba jotzaile anaiaren euskarri harmonikoa zeraman, eta bestetan alderantziz, gehienetan klabea egituraren baxua trinkotasunez mantentzen zuen bitartean. Lasai hasi, abiadura bizkortu, geroz eta apaindura gehiago txertatu, eta berriro ere lasaitasunerantz edo amaiera txalogarrirantz abiatzen ziren.

Inori errespetua galdu gabe, ikuzgailuaren irudia etorri zitzaidan burura; garbigailua martxan jarri, lehenengo bueltak lasaiak oso, erdibidean abiadura bizkortzen hasi, eta amaieran etenaldirantz pausoka. Ikuzgailuaren zirkulu bira bakoitzak parekotasun xelebrea du musikaren ostinato erritmiko amaiezinarekin. Bueltaka, ezin amaitu, hasieran dibertigarri, gerora deseroso, eta amaieran nekagarri. Sentsazio hori izan nuen Zapico anaien moldaketak entzutean; obrak aldatzen zihoazen, baina Zapicotasuna betiere txertatuta zegoen xiringa zirudien. Une berezi argitsuak gozatzeko aukera izan genuen, XVII. eta XVIII. mendeetako obra txatalen dotorezia begi bistakoa izan baitzen Zapico anaien musika aukeraketan, bakarlariaren izar desioa guztiz baztertuz, lantalde polita gauzatzeraino. Barkatu, ikuzgailua eten egin da, egindako lana txukun atera dela dirudi, garbi-garbi. Arropa esekitzera noa.

Arkaitz Mendoza

Exaltación de la danza

Gara | 5 de agosto de 2015

No son muchas las bandas que puedan decir que han llegado al centenar de conciertos en sus giras, y sin embargo los tres hermanos asturianos Aarón, Daniel y Pablo Zapico celebraron ayer en la Quincena Musical ese número de representaciones de su “Concierto Zapico”, toda una exaltación de la danza de los siglos XVII y XVIII a través de las músicas de Nebra, Sanz, Corelli, Kapsberger, Roncalli o Murcia. En programa, músicas bailables de toda Europa, muchas de ellas prácticamente ignotas para nuestros oídos modernos: fandangos, marionas, xácaras, passacaglias, chaconas, cumbés, folías... adaptadas para guitarra barroca, tiorba y clave, los tres instrumentos de cuerda pulsada que tocan los hermanos Zapico.
El espectáculo fue redondo por varias razones. En primer lugar por la propia música, llena de energía y movimiento. La vivencia instintiva del ser humano hacia la danza no ha cambiado tanto en los últimos 300 años y en muchos momentos los ritmos ternarios y los ostinatos melódicos terminaron por arrastrarnos a una suerte de hipnosis.
En segundo lugar por la gran calidad de los músicos, en especial del tiorbista Daniel y el guitarrista Pablo, que tuvieron más ocasiones para improvisar, arriesgar y lucirse que Aarón, que esta vez se limitaba a aportaba una base sólida sobre la que hacer volar la imaginación de sus hermanos. Y en tercer lugar porque estos tres intérpretes que se conocen desde la cuna tienen un entendimiento camerístico maravilloso. Sin aspavientos ni necesidad de mirarse demasiado el uno al otro, conocen a la perfección la personalidad de cada cual e imprimen una personalidad inconfundible a sus versiones.

Mikel Chamizo

Concerto Zapico en El Escorial: tañed, tañed, malditos

Bachtrack | 4 de agosto de 2015

Aunque el programa que pusieron en marcha los hermanos Zapico ya lleva sobre los escenarios varios años, sigue llamando la atención su capacidad para la sorpresa. En realidad, en el Fandango Concerto Zapico todo juega en contra del concepto tradicional del espectáculo: no hay apenas sentido del contraste tímbrico, no hay excesivas inflexiones en el repertorio y los instrumentistas no varían. Pero, por suerte, la música no es inferencia estadística y habita las más de las veces en rincones inesperados. Al estilo del Concerto Caccini o de las veladas familiares organizadas por la familia Sainte-Colombe, Forma Antiqva parece dejarnos observar por la mirilla última de la cabaña o por la hendijas de la madera del desván donde más que ensayar, ritualizan una manera de hacer música mucho más abierta e impredecible que lo que marcan las partituras o los cánones interpretativos.

Dentro del marco del Festival de Verano de El Escorial, Concerto Zapico presentó un concierto que se ajustaba con algunos cambios e incorporaciones al disco publicado en 2011, es decir, a esa serie de adaptaciones para una formación inédita (tiorba, clave y guitarra barroca) con piezas del repertorio español e italiano de corte eminentemente barroco. Más allá del virtuosismo de las versiones o la incontestable presencia rítmica de las danzas, lo que se pudo ver es una especie de jam session de otra época, con la enorme capacidad que tiene Forma Antiqva de reinventarse a sí misma y de aceptar el riesgo como parte del trabajo de un músico.

En realidad, ese riesgo y esa polivalencia estaban mucho más normalizados en los intérpretes de cuerda pulsada del XVI en adelante. Su riqueza radicaba en su versatilidad, puesto que disponían de un repertorio solista bien desarrollado y una tradición importante como continuistas, preferidos por muchos compositores por la riqueza polifónica y tímbrica evocadora del instrumento. A todo esto se sumaba el mercado incipiente de las adaptaciones y transcripciones en el ámbito doméstico de muy reciente implantación. Estas tres vertientes son respetadas y trabajadas por los hermanos Zapico, que son solistas, que son acompañantes, que transcriben y adaptan, que improvisan, y cuyos papeles se van intercambiando durante todo el concierto sin pretensiones de liderazgo.

Parte del truco del programa radicaba, claro, en el virtuosismo, que siempre es un reclamo para el oyente (llamativa la perfección de Daniel Zapico a la tiorba en Kapsperger), pero tal vez la forma de embaucar de la formación vaya un punto más lejos: convierten todas las músicas con un ostinato rítmico en pièces de caractère, en una demostración dual de personalidades (la del compositor y la del intérprete) enmarcada dentro de un fandago, una passacaglia o una folía. Se hace de la música juego, y no hay mejor manera de tomársela en serio.

Más allá de las piezas más danzables, había bellezas escondidas que no estaban en principio en el programa como Faborita de Francisco Tejada o Los impossibles de Santiago de Murcia, aportaciones mucho menos conocidas que el Fandango de Scarlatti pero que se agradecen muy especialmente por cuanto tienen de apertura a otras selvas de repertorio menos transitadas. Como delicioso bis escuchamos una adaptación íntima y recogida del aria de Don Giovanni "Deh vieni alla finestra", sin añoranza de voz alguna y sin que el salto temporal o la originalidad de su propuesta rompieran ninguna costura.

Muy buena acogida por parte del público, que si bien no era muy numeroso, sí bastante entregado a este lujo con alma de jardín escondido que es el mundo de la cuerda pulsada y sus afectos.

Mario Muñoz

Un trío de estreno

Diario de Sevilla | 12 de julio de 2015

XVI Noches en los Jardines del real Alcázar. Intérpretes: Aarón Zapico, clave; Pablo Zapico, guitarra barroca; Daniel Zapico, archilaúd. Programa: 'Concerto Zapico Vol. 2'. Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Viernes 10 de julio. Aforo: Lleno.

Habitual ya del ciclo nocturno del Alcázar, Forma Antiqva llegó esta vez al recinto palaciego para estrenar su nueva producción, que es continuación de uno de sus programas más exitosos, Concerto Zapico, un recorrido por aires de danza del Barroco sometidos a los procedimientos de glosa, variación y ornamentación que fueron característicos del tiempo y muchos intérpretes actuales han recuperado, en el caso de este trío asturiano con un vigor musical y una fuerza expresiva de extraordinario atractivo.

El programa se estructuró en bloques de danzas pareadas (una lenta y una rápida), tan típicas de la tradición occidental desde la Edad Media, aunque entre medias se coló alguno con estructura de concierto tripartito italiano. Con marionas, jácaras, pavanas, españoletas, folías y otras piezas de concierto salidas fundamentalmente de libros guitarrísticos (Sanz, Murcia, Kapsberger) o conocidas colecciones instrumentales manuscritas, como las de Martín y Coll y Tejada, los hermanos Zapico encontraron una rica variedad de colores, con gamas sutilmente matizadas dentro de la familiaridad de timbres de sus instrumentos, que el clave homogeneizó incluso en ocasiones con el recurso a un sugerente registro laudístico.

Entre la delicadeza general del fraseo, la fantasía en el tratamiento de las texturas, con líneas dobladas o contracantos cruzados de acompañamiento, el refuerzo virtuoso de los bajos, la imaginación ornamental y la flexibilidad del ritmo, Forma Antiqva creó por momentos la ilusión de la atemporalidad (Kapsberger, Grabe y Los Impossibles de Murcia, Toccata de Vitali...), como si esa música que sonaba no fuera ni antigua ni moderna, sino que, desde su singularidad pero también su naturalidad, hubiera estado siempre ahí, esperando las manos que la tocaran, los oídos a los que seducir, que en la tibia noche del viernes en el Alcázar fueron muchos.

Pablo J. Vayón

En Forma desde Almería

Pablo, la música en Siana | 15 de marzo de 2015

Entorno muy adecuado para un ciclo en plena cuaresma con música sacra, si bien la instrumental no tenga esa clasificación, pero válida siempre que se ejecute con el respeto demostrado.
Ya conocíamos a la formación asturiana de los hermanos Zapico por otros conciertos en Roquetas de Mar así como las referencias habituales que encontramos en este blog, del que hoy pasamos a formar parte como corresponsales. Trío con réplicas de instrumentos antiguos, clave, tiorba y guitarra barroca, con arreglos y adaptaciones excelentes de obras renacentistas y barrocas para una fantástica interpretación, especialmente estimulante, viniendo de gente joven que recupera esta llamada música antigua cada vez más nueva en manos de estos músicos.

Cabe resaltar que el entorno, siendo adecuado, tenía zonas laterales donde el sonido no llegaba en su plenitud.
Lleno absoluto y espectadores de pie que aguantaron todo el recital, incluso gente de edad que se quedaron tras la misa para escuchar este espléndido y esperado concierto.

Especialmente agradecidas las Marionas de Sanz, las Folias gallegas de S. de Murcia y sobre todo los fandangos que resultan casi carta de presentación de esta familia de músicos asturianos en su formación original y más directa.
Interesante la forma de recuperar estos instrumentos y las obras interpretadas, así como los arreglos. Esperamos que continúen muchos años, sabiendo que ya tienen nuevos fans en Almería, que buscarán grabaciones de Forma Antiqva en estado puro.

De los enviados especiales en Almería Maribel Moreno, Nichu Tejedor y Asun Tejedor (Tejedor's Team) para "Pablo, la música en Siana".

Concerto Zapico deleita en la Iglesia de las Claras con su repertorio latino

Almería 24h | 14 de marzo de 2015

La iglesia del Convento de Las Claras acogió anoche una de las citas más destacadas del XII Ciclo de Música Sacra puesto en marcha por el Área de Cultura, que se está celebrando en los templos de la ciudad desde el pasado día 4 hasta el próximo 28 de marzo, con un total de 17 conciertos. Concerto Zapico, formado por el trío de hermanos Aarón con clave, Daniel con tiorba, y Pablo con guitarra barroca ofrecieron un recital de una hora de duración con el que presentaron su proyecto Forma Antiqva, con un repertorio basado en una muy cuidada selección ibérica e italiana de los siglos XVII y XVIII, con arreglos propios.

Su fulgurante carrera incluye conciertos en los más prestigiosos festivales y ciclos del país: Teatro Real de Madrid, Semana de Música Religiosa de Cuenca, Festival Internacional de Música y Danza de Granada, Quincena Musical de San Sebastián, L'Auditori de Barcelona, Auditorio Nacional de Madrid, inauguración de las Temporadas de Ópera de Oviedo y Bilbao, Auditorio de El Escorial, Pórtico de Zamora o el Palau de la Música de Valencia. Pero también con una incipiente carrera internacional en grandes festivales europeos como el Ludwigsburger Schlossfestspiele en Alemania, el Van Vlaanderen en Brujas (Bélgica) o las Summer Festivities of Early Music de Praga. Además, Forma Antiqva se ha presentado en diferentes salas y auditorios de Bolivia, Brasil, Singapur, Australia, Italia, Grecia, China, Japón, Serbia y Francia.

Como en todos los conciertos que se vienen desarrollando del ciclo, la iglesia registró una excelente entrada, con numerosos asistentes repartidos a pie a lo largo y ancho de todo el templo.

El XII Ciclo de Música Sacra continúa esta noche con el concierto que la Banda Municipal de Música de Almería desarrollará en la iglesia parroquial de San Agustín. Será en el marco de la final del II Concurso Nacional de Composición de Marchas de Procesión ‘José Berenguel Escámez’, a partir de las 20.30 horas. Mañana domingo, día 15, la Agrupación Musical ‘San Indalecio’ actuará en la iglesia del Colegio Stella Maris, a partir de las 19 horas. Mientras que el lunes la Banda Municipal continuará con su recorrido por distintos puntos de la ciudad, con una actuación, a las 20 horas, en el CEIP Virgen del Mar de Cabo de Gata.

Musika Música toma 6

Pablo, la música en Siana | 11 de marzo de 2015

Para cerrar este sábado nos mudamos a la más pequeña y coqueta Sala Rúspoli, otro nuevo lleno con entradas agotadas, y es que el barroco está de moda, con una entrevista en la edición local del periódico "El Mundo" precisamente a los asturianos Forma Antiqva, que dejo abajo, pues el titular "El futuro pasa por ser barroco" parece decirlo todo y donde la foto de Iñaki Andrés es realmente espectacular con muchas interpretaciones y lecturas para todas las edades, tal y como sucede con sus conciertos. Un orgullo verlos en la prensa y moviendo juventud allá donde actúan.

Aarón Zapico, que no parará en este fin de semana de "Musika Música", al frente de Forma Antiqva nos deleitaron con tres de los doce Concerti Grossi op. 6 en los que Händel volcará su arte orquestal reinterpretado con el sello Zapico.

La acústica de la sala pequeña del Euskalduna es perfecta para estos repertorios que los asturianos afrontaron en su formato ideal, agrupación media con el continuo habitual de los gemelos más la "adoptada" Ruth Verona, órgano y clave más un "violone" que supone el sustento grave, y que son realmente una seña de identidad. No puedo dejar de mencionar el trabajo de recuperación y recreación de los giros "da capo" donde los punteos de Pablo al laúd, los arpegios y "ripienos" de Daniel a la tiorba o las ornamentaciones organísticas de Silvia Márquez son de un gusto y ejecución especiales, volviendo a disfrutar de las intervenciones del cello que parecen auténticos fragmentos de las suites bachianas tamizadas por el aire del compositor del momento, esta tarde Händel.

Y del "grosso" por supuesto la cuerda que parece llevar toda la vida juntos en el sentido del entendimiento, contestaciones y un sonido compacto, sedoso, con movimientos sonando casi camerísticos. En el primero de los conciertos, número 5 de los opus 6, contábamos además con una madera siempre colorista y afinada, que redondeó el primero de los tres grossi de los doce que conforman estos conciertos escritos en un mes allá por octubre de 1739, de estilo o regusto italiano pero con el sello propio, como los Forma Antiqva, auténticos dominadores del compositor de Halle y ofrecidos en el siguiente orden:

Concerto grosso en re mayor, op. 6 nº 5 HWV 323, donde aparecen temas de la "Oda a Santa Cecilia" con la que abrían participación en la maratón barroca bilbaína, realmente brillante en sus seis movimientos, Obertura - Allegro - Presto - Largo - Allegro y Minuetto, contrastes de aire, intensidades, afectos, solos y "grueso" perfectamente engarzados desde una dirección de Aarón Zapico implicado en cada detalle a pesar de los distintos programas que lleva en los últimos tiempos, pero que como estudioso y trabajador incansable, continúa sonsacando y limpiando partituras que en sus versiones suenan siempre nuevas, puede que con la necesidad de revisar la propia historia de la música como ya sucediese y comentase el paralelismo con las pinturas de Velázquez tras ser limpiadas del paso del tiempo y redescubrir colores que plantean escribir de nuevo la estética de este tiempo. Destacables los tiempos extremos precisamente por luminosidad y aire festivo, con un Stefano Rossi de concertino más un violín segundo siempre impactantes como solistas y compañeros, además del ya destacado continuo.

Concerto grosso en la mayor, op. 6 nº 11 HWV 329, cinco movimientos con partes del de órgano ejecutados en "Alexander's Feast", que destilan aires regios y cortesanos, difíciles rítmicamente y con acelerandos difíciles de encajar fueron otra sorpresa: el Andante Largheto e staccato supuso paladear hasta los silencios y el lirismo del concertino casi rememorando el Carlos Mena del día anterior (con quien los asturianos ya han trabajado), formación ya sin viento pero con ataques y fraseos capaces de creer en la respiración para las cuerdas. Los siguientes movimientos desgajados del primero para tomar protagonismo, Allegro, Largo e staccato realmente asombrosos antes del Andante que sirve para enlazar contrastes, luces y sombras antes del último Allegro que cierra un círculo virtuoso marcado por el mayor de los Zapico con respuesta de mosqueteros musicales.

No eran fuegos artificiales, que podrían serlo, pero la traca final resultó el Concerto grosso en re menor, op. 6 nº 10 HWV 328, volviendo a los cinco movimientos en el llamado modo triste y no por ello oscuro, dramaturgia musical para una mañana soleada dentro y fuera del Euskalduna. De la Obertura al Allegro moderato el magisterio barroco de Forma Antiqva volvió a quedar patente, los comentarios del público corroboraban mis impresiones, sin cegarme la pasión, las texturas alcanzadas por el grueso contrastado con los solistas y el continuo que da la profundidad traían un auténtico paisaje sonoro lleno de detalles, colores y afectos. Un orgullo haber compartido estos momentos irrepetibles que le cargan a uno de energía, la que necesitaríamos todos porque aún queda un domingo realmente ilusionante.

Pablo Álvarez

Musika Música toma 1

Pablo, la música en Siana | 10 de marzo de 2015

Inicio del mayor espectáculo musical que podemos disfrutar durante un fin de semana en Bilbao, este año dedicado a Haendel y Bach, con presencia de músicos de mi tierra a los que siempre hay que seguir fuera de ella para pulsar públicos distintos y mostrar todo mi apoyo incondicional.

Tras encajar mi personal puzzle de ocho piezas, comenzamos el espectáculo con mis dos pasiones: leónigan de LDO que en esta obra del de Halle volvió a brillar cuerda por cuerda pese a no estar al completo y continuar el bien preparado relevo, en una obra con pocas pero precisas intervenciones cantadas en inglés, buena pronunciación y emisión global más que correcta: el cuarto número From harmony, con Andrew Tortise en The trumpet's loud clangot y el gran coro con Raquel Lojendio As from the pow'r of sacred lays, volúmenes adecuados en todos con entradas no muy seguras pero sin desajustes dignos de mención.

Los dos solistas ya mencionados fueron idóneos para la Oda handeliana, el tenor inglés con color ideal para estas obras barrocas y la soprano canaria de timbre algo metálico en el agudo y sonoridad poderosa que le permite alcanzar toda la tesitura con bastante uniformidad. Cierto que las agilidades barrocas son siempre difíciles y las cinco arias exigentes en expresión, pero que Lojendio resolvió con seguridad pese a algunos apoyos más de estilo operístico que religioso.
De Forma Antiqva en formación mediana solamente elogios, desde la Obetura: Larghetto e staccato-Allegro-Minueto se mostraron convencidos, dominadores de un repertorio todos y cada uno de los músicos, con un continuo donde el tándem Zapico (trioba y laúd) más la "hermana" Verona y el órgano-clave de Silvia Márquez conforman el toque propio de la formación asturiana, los acompañados siempre redondeados con intervenciones solistas subrayando las partes vocales, momentos primorosos de cada uno de ellos, o el colorido de la Marcha donde las trompetas naturales sonaron virtuosas sin necesitar excesos dinámicos, además de una formación que adaptada a los distintos programas, siempre suena sin fisuras.

Al frente de todo un Aarón Zapico más cómodo con su formación que en los conjuntos, atento a los solistas más que al coro, pero resultando su visión de la Oda a Santa Cecilia realmente brillante, todo un trabajo de tiempo donde Haendel ocupa un lugar de honor. El público que casi llenaba la sala mediana del Euskalduna brindó una larga y merecida formación en este arranque de "maratón musika" llevando el nombre de Asturias a esta capital barroca del primer fin de semana de marzo.

Pablo Álvarez

Pirotecnia inglesa desde una Suite real

Pablo, la música en Siana | 14 de enero de 2015

Nuevo trabajo el que presentó Forma Antiqva con el mayor de los Zapico al frente, en el Auditorio de Oviedo, su residencia, conformando un programa basado en la suite como conjunto de danzas contrapuestas tan barroco y además plenamente británico, en suite también como alojamiento de lujo porque estar como en casa siempre ayuda al bienestar anímico, laboral y lúdico.

Con una orquesta "ad hoc" para este concierto, con músicos habituales en otros proyectos (Ruth Verona casi de la "familia") y fichajes específicos (incluso el cambio por fuerza mayor del concertino Jorge Jiménez perfectamente suplido por Stefano Rossi, que dejó su lugar como principal de los segundos a José Manuel Navarro), está claro que los Zapico cada vez son más internacionales y su nombre es sinónimo de calidad además de mucho investigación y trabajo previo. Lástima no disponer de más tiempo para acabar de perfilar pequeños detalles que no empañaron el gran resultado global, pues todos los músicos son excelentes, aunque los ensayos siempre limitados para estas formaciones y obras necesiten un mayor "ensemble" que sólo se alcanza con muchos más días. Hubo algunos desajustes en entradas y retardandos finales pero el disfrute, tanto sobre el escenario como entre el público, más numeroso de lo habitual, fue de menos a más.

Original y muy bien organizada la elección de obras y planificación de "La gran suite", sin descanso que rompiese la unidad buscada, con dos partes que abría Purcell, con dos chaconas: de "The Fairy Queen" Z. 629 con los músicos tocando por el patio de butacas hacia el escenario ante cierto desconcierto del público que aplaudía o seguía murmurando, y la escrita en sol menor, Z. 730 para la segunda, antes del espectáculo final que siempre supone Händel y su Music for the Royal Fireworks (Música para los Reales Fuegos Artificiales) HWV 351. No faltó el propio alemán nacionalizado inglés en las dos partes previas con fragmentos de las suites de su Water Music (Música Acuática) HWV 348 sabiamente intercalados con Telemann, el tercer inglés de la noche con espíritu de gran suite que la orquesta barroca de Forma Antiqva fue desgranando entre auténticos contrastes, sorpresas siempre gratas, y una sonoridad exquisita, partiendo de una plantilla equilibrada incluso visualmente sobre la escena. Genial utilizar timbales y tambor para homogeneizar volúmenes y colores.

Dejo aquí escaneado en grande el programa del que quiero destacar algunas cosas: el Menuet II comenzó solamente con los gemelos Zapico (Daniel a la tiorba y Pablo a la guitarra barroca) en la introducción antes del resto de la cuerda, un auténtico placer de volúmenes pianísimos; la sorpresa y descubrimiento del Allegro de Telemann cual juego de "T" por trompas, tambor, timbales y tempo, rápido, con cuerdas y ese par de claves (Silvia Márquez y Alfonso Sebastián) que redondean una sonoridad muy buscada, la Hornpipe cambiando metal por madera y guitarra en el inicio y luego toda la cuerda y el "tutti" con ataques en esforzando subrayados por un tambor sutil, apenas perceptible pero redondeando colorido propio, eligiendo un tempo no muy movido para degustarse sin prisas.

También m resultó muy especial el Air con el inicio solo de la madera y la posterior suma de una cuerda de prodigiosas calidades en sonorido y dinámicas. El regreso de Telemann y la Suite "Alster" enriqueció no ya el concepto de contrastes totales sino de las sorpresas y el humos utilizando ese Capriccio de "ranas y cuervos" tan poco escuchado y preparando el difícil Allegro haendeliano, especialmente para las trompas y tambor, mejor que los timbales, que se unieron en buenos planos sonoros sin exagerar presencia.

La pirotecnia final no se hizo esperar, manteniendo color y calor con las aportaciones necesarias de Forma Antiqva en la "Música para los Reales Fuegos Artificiales" y así tras una Overture realmente solmente y luminosa, el puente al Allegro lo realizó un solo de tiorba espléndido de Daniel. Sabemos lo difícil que es tocar instrumentos de época, sobre todo los metales naturales, y así las trompas resultaron algo destempladas, más notorio por el tempo tan exigente por lo rápido, que Aarón Zapico imprimió en cada Allegro, supercontrastados con el Lentement. La Bourrée sin metales mejoró en todo, jugando con el color incluso la entrada maderas para La Paix, donde trompas y trompetas sonaron más contenidos, y todos con un sutil acompañamiento de la guitarra creando un clima más que londinense, madrileño por el recuerdo a Boccherini. Como si realmente del espectáculo con fuegos artificiales se tratase, La Rejouissance sonó poderosa con el tambor que equilibró la dinámica ajustada y nunca excesiva. El Menuet I-II supuso otra delicia en la cuerda y madera con metales y percusión comedidos al ser un tempo casi marcial, con madera y clave jugosos más guitarra en pianissimi mágicos rotos en el final por el tutti en fortísimo sin perder la marcialidad, sin excesos sonoros para la "traca final"que remató un concierto en casa pero como reyes en la mejor suite del auditorio ovetense como es la sala principal, hoy con sabor británico.

Enhorabuena como responsable final a Aarón Zapico por pergeñar esa "The gran suite" para celebrar quince años, con las estancias, habitaciones o suites preparatorias del espectáculo total que siempre supone el barroco inglés y que bien explicaba María Sanhuesa Fonseca en sus siempre agradables y originales notas al programa, al frente de una señora orquesta de época con músicos experimentados en estos repertorios que dan siempre lo mejor de sí haciendo sonar el trabajo previo para que resultase todo un "regio acierto". De regalo bisaron el Menuet I de la Suite en fa mayor HWV 348.

El programa tiene mucho recorrido y Forma Antiqva lo sabe mover muy bien, llevando la marca Oviedo, de Asturias, finalmente de España, por todo el mundo. Felicidades y como digo siempre "MUCHO CUCHO"© allá donde vayan. Esta vez la pólvora no se mojó ni hizo estragos.

Pablo Álvarez