11. Salir (1)

Manuel de Falla, que es uno de nuestros más insignes y exportados compositores (les recomiendo que disfruten su Retablo de Maese Pedro) afirmaba que en España había tres salidas para los músicos: tierra, mar y aire. Toma sorna gaditana. No sé si la anécdota es veraz pero no pongo en duda lo acertado de la aseveración. Y más en nuestros días. Y más en Asturias

Y, desde luego, no exclusivamente para los músicos. Ya que muchos no podemos trabajar aquí, en el paraíso, podrían facilitar un poco el tema de los transportes, digo yo. Del salir. Resulta que hay un mundo ahí fuera, más allá del Huerna, que explorar, estudiar o absorber y al que mostrarnos. Y estaría bien que facilitasen el tránsito. Dije en esta vertical que no escribiría sobre política, saturados que estamos, pero esto ya es cuestión de supervivencia física e intelectual. Del trabajador, sí, pero también de la propia Asturias, cada vez más gris y mortecina.

Comienzo con un tren que no está a la altura de lo que merecemos. Una estación principal en Oviedo que no dispone de consigna para el equipaje o Sala Club donde hacer la espera agradable. ¡Ni siquiera nos hacen pasar por control de equipaje! (la fama de buena gente, que nos precede). Una clase preferente que no incluye restauración ni la posibilidad de vagón silencio. Eso sí, el precio es el mismo que los usuarios que disfrutan de estas comodidades en otras provincias.

Vuelves en tren a Asturias y la sensación es de que te están haciendo un favor. Qué pereza subir hasta este pico. Ni un aviso del retraso habitual y las ventanillas negras como el carbón. Ni idea por dónde vamos.

Salir para respirar un nuevo aire.